Hallan restos del avión en el océano, pero siguen las dudas

Están esparcidos en una zona de 4.000 metros de profundidad. Van allí barcos de Brasil y uno francés con minirobots submarinos. El vuelo había emitido 10 alertas de que todo estaba fallando. Y aún no se sabe cuál fue la causa del colapso
Ayer se supo, con certeza total, que el vuelo AF 447 de Air France tuvo un final trágico en el medio del Atlántico, algo que las autoridades de Brasil y de Francia se resistían a admitir. Dos aviones de la Fuerza Aérea Brasileña encontraron en la madrugada de ayer los restos de la aeronave, que boyaban a aproximadamente a 600 kilómetros de la isla Fernando de Noronha. Eran, según describió el comando de esa arma, una butaca, un tanque de combustible y una "boya naranja". Había, además, manchas de kerosene esparcidas por el área.

Hasta anoche no se había informado si el artefacto naranja descripto entre los trozos de aeronave que fueron encontrados es, efectivamente, la "caja negra" que debe revelar los grandes secretos del accidente. Por el momento sólo existen hipótesis de lo que pudo haber ocurrido, aun cuando directivos de la compañía Air France daban como un hecho que la aeronave explotó antes de caer. No se sabe cuáles fueron las causas y se presume que no hubo una única razón, sino varios problemas que contribuyeron al desastre.

En todo caso, le compete a Francia investigar las razones del siniestro. Ayer arribaron a Recife, capital del estado de Pernambuco, dos investigadores de la Oficina de Inspección y de Análisis d el Estado francés para encarar esa tarea.

Por la tarde, y desde Guatemala, donde se encontraba de gira, el presidente Lula da Silva subrayó que su gobierno hará todo lo necesario para encontrar la "caja negra" de la aeronave. "Un país que encuentra petróleo a 6.000 metros de profundidad puede perfectamente encontrar un avión a 2.000 (metros)" declaró. Mencionó que había conversado con su ministro de Defensa Nelson Jobim. Este, en una conferencia de prensa ofrecida en la capital carioca, ratificó que las piezas avistadas por los aviones militares brasileños "son sin duda alguna del Airbus 330".

Desde París llegaron las primeras señales de aceptación de que se estaba en presencia de los restos del avión accidentado. Después de la reserva inicial sobre el asunto, el capitán Christophe Prazuck, del Estado Mayor francés, confirmó: "Lo que han encontrado (los aviones militares brasileños) parece ser una pista muy pero muy seria".

De acuerdo con el ministro Jobim, hoy al mediodía llegará al lugar de la tragedia un buque militar brasileño que se encargará de recoger los destrozos detectados. En el área se encuentran desde ayer tres barcos mercantes de bandera holandesa y francesa. Y mañana debe llegar a la región un buque de Francia, llamado "Pourquoi pas", que porta dos robots capaces de descender hasta 6.000 metros de profundidad.

El lecho submarino, en esa área, es montañoso y en promedio se encuentra a una profundidad de 4 kilómetros. Así lo describió el oceanógrafo Moysés Tessler, del Instituto Oceanográfico de la Universidad de San Pablo: "Es una región bastante próxima a la gran cordillera submarina que separa América de Africa y Europa. De acuerdo con el experto, la "caja negra" fue diseñada para soportar enormes presiones como las que existen en ese lugar. "El problema es encontrarla cuando el relieve es tan irregular" sintetizó.

Toda la operación de búsqueda y rescate se realiza, de acuerdo con Jobim, "sobre la base de datos concretos y no de hipótesis". Pero el ministro no pudo impedir que los expertos y los pilotos, tanto de Brasil como de otros países, especulen sobre los datos que ya se disponen. Llamó la atención, por ejemplo, que la aeronave haya emitido antes o incluso durante su caída "una decena de mensajes técnicos" que se generan automáticamente y que revelan que "varios sistemas (de la máquina) colapsaron en forma simultánea".

Los especialistas en seguridad aeronáutica señalaban que es un fenómeno "muy pero muy difícil que ocurra". La última comunicación de los pilotos con la torre de control aéreo brasileña fue a las 22,33 del domingo, horario en que el avión se encontraba encima de la isla Fernando de Noronha. Y los mensajes comenzaron a aparecer en las pantallas de Air France a las 23,14 horas (de Brasilia). Esto indica que el Airbus sólo tuvo tiempo de volar otros 600 kilómetros antes de caer al mar. Fue este dato que orientó la búsqueda.

Los directivos de Air France aseguran que el avión explotó y según el director general de la compañía Pierre-Henri Gourgeon, un ejecutivo de 60 años que asumió el cargo en enero de este año, el Airbus 330 fue "fue probablemente impactado por un rayo". Sostuvo que el avión había ingresado "en una zona tormentosa" con fuertes turbulencias que provocaron el colapso de muchos equipos en forma simultánea. Pero esa hipótesis fue perdiendo fuerza. El misterio de las causas sigue.

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