Hallan poderoso explosivo en un banco y hubo cuatro falsas alarmas de bomba

Fue en un Macro de Saavedra y Lagos. Era una granada antitanque. Se detonó en un descampado. Otros avisos por la mañana hicieron pensar en una acción de confusión con fines delictivos. Nada pasó.

Empleados de la Brigada de Explosivos en el banco de Saavedra y Ovidios Lagos. El proyectil fue puesto en la puerta a las 6 de la mañana. Policías que custodian la EPE contigua lo vieron y avisaron.

La primera advertencia partió a las 7.20 de la mañana de una sucursal del Banco Macro de Ovidio Lagos y Saavedra. En la puerta de la agencia alguien dejó un proyectil antitanque que obligó a cercar la zona, desviar el tránsito y retirar el explosivo. Poco después se alertó sobre la presencia de una caja con un envoltorio negro frente al local del banco de Galicia ubicado en Mendoza y Alvear, donde también se montó un operativo similar al anterior y se vació la zona. Un tercer paquete sospechoso apareció frente a otra sucursal del Macro en el centro de Funes, lo que demandó desplazar a los empleados a la calle.

Ayer no estaba definido si el proyectil encontrado en el Macro de Lagos y Saavedra podría haber explotado allí. El jefe de la Unidad Regional II, Walter Miranda, dijo que en principio no, porque para ser detonado requería un disparador, como el caño de un fusil FAL o un mortero. Pero otros analistas de explosivos señalaban como una conjetura que el mecanismo eléctrico que tenía conectado podría haber causado la explosión al agotarse la batería que lo alimentaba (ver "¿Podría haber explotado?")

Frente a los dos bancos restantes los paquetes no contenían ningún elemento peligroso. Sin embargo las alertas que se reportaron implicaron interrupciones de tránsito, evacuación de las filiales bancarias y de sus viviendas y comercios vecinos. Lo más importante fue el desplazamiento y la concentración de decenas de policías en puntos específicos de la ciudad.

Oscuras intenciones. Esta situación hizo pensar en la Unidad Regional II que podría tratarse de una maniobra distractiva para producir un delito de mayor envergadura en otro lado, algo que ocurrió el año pasado (ver "Hace un año"). Por ello se activaron todas las alertas. Hubo contactos de la cúpula provincial con la Policía Federal, la Gendarmería Nacional y Prefectura Naval en sus sedes de Rosario.

"Nada terminó pasando pero la historia no debe cerrar con eso sino con una explicación razonable de lo que ocurrió", dijo anoche a este diario un funcionario del Ministerio de Seguridad.

La granada. A las 8.55 el sargento ayudante Germán Carballo de la Brigada de Explosivos retiró el proyectil en sus manos, lo depositó en la caja de una camioneta y lo cubrió con un chaleco antibalas. Uno de sus jefes, Oscar Lasso, contó que para saber la peligrosidad del objeto se lo cubre con una taza y se lo desplaza desde lejos. "Cuando se hace esto y no explota se lo puede manipular y por eso así se hizo", dijo

El jefe de la Unidad Regional II, Walter Miranda, dijo a LaCapital que el explosivo era un proyectil antitanque cilíndrico de origen español denominado PDF, con un doble sistema eléctrico de alimentación por baterías de nueve voltios. Estaba con su carga completa compuesta a base de exógeno y trotyl de gran poder de daño.

"Se trata de una carga muy agresiva en caso de ser detonada y de doble propósito. Es capaz de perforar el blindaje de un tanque de guerra y a la vez fundir el material de acero convirtiendolo en gran cantidad de esquirlas que actúan con efecto de ametralladora, indicó.

Media hora después alguien avisó al 911 sobre una caja con un envoltorio negro frente al local del banco de Galicia de Mendoza y Alvear, donde también se montó un operativo similar al anterior y se evacuó la zona. Tras varios minutos requisando se comprobó que solamente se trataba de una caja con basura: papeles de revistas, pasto seco y una botella.

En un colegio. Casi en forma simultánea una dotación de la comisaría 3ª debió acercarse al Colegio Español, ubicado en el parque España, donde hubo una amenaza de bomba que fue una falsa alarma. Una situación idéntica aludía a un explosivo en una estación de servicio de Sorrento y Casiano Casas. Tampoco había nada.

A las 11 de la mañana apareció una caja en una zona muy visible de la vereda frente a la entrada del Banco Macro de Funes. Los mismos empleados de Explosivos descubrieron que en el paquete había aserrín y arena. Pero el personal de la sucursal, como las dos anteriores, debió hacer un paréntesis en su actividad y retirarse.

Las preguntas. ¿Eran bromistas? ¿Intentaba alguien crear confusión con la meta de un delito mayor? ¿Están los hechos encadenados? Hasta anoche no podían darse respuestas. El jefe de la Agrupación Cuerpos de la Unidad Regional II, Sergio Vergara, explicó que se abre una etapa de análisis. "Todo va a ser analizado. Los llamados telefónicos a partir de ahora van a ser materia de investigación". Vergara sostuvo que en los casos de los bancos van a ser secuestradas las cámaras de seguridad para su posterior examen.

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