Hallan en San Juan al primer dinosaurio herbívoro con pico

El descubrimiento del animal que vivió hace unos 200 millones de años fue informado por el Museo de Ciencias Naturales dependiente de la Universidad Nacional de San Juan, indicando que este nuevo dinosaurio sanjuanino ya fue añadido al registro mundial de paleo fauna, por medio de una publicación en una revista especializada de prestigio internacional. El hallazgo fue en Mogna y demandó una investigación de 14 años al paleontólogo sanjuanino Ricardo Martínez.
Un animal que vivió hace unos 200 millones de años en lo que hoy es la provincia de San Juan acaba de convertirse en el primer dinosaurio herbívoro sauropodomorfo con irrefutable evidencia de haber tenido pico. Se trata de un descubrimiento que arroja nueva luz sobre la evolución temprana de los dinosaurios saurópodos, animales que alcanzaron los mayores tamaños en la historia de la fauna mundial.

La investigación se dio a conocer al mundo esta semana por la prestigiosa publicación científica especializada Journal of Vertebrate Paleontology, en su edición de marzo, que le dedicó 21 páginas al descubrimiento realizado por el sanjuanino Ricardo Martínez.

El nuevo animal fue bautizado como Adeopapposaurus mognai. En latín significa "lagarto que come lejos" y hace referencia a su cuello largo, que le permitía alcanzar comida ubicada a más altura en relación a sus antepasados, que no llegaban a la parte superior de arbustos y árboles.

Durante muchos años los investigadores se han preguntado acerca de cómo fue que los sauropodomorfos –dinosaurios herbívoros, cuadrúpedos, de cabeza chica y cuello largo- evolucionaron desde animales carnívoros, pequeños y primitivos a moles gigantescas, con estructuras hasta 20 veces más pesadas que un elefante actual.

La clave principal para entenderlo siempre fue la observación de los cambios evolutivos vinculados a su alimentación. Por eso se puso atención en tres aspectos fundamentales:

* El estiramiento del cuello, lo que les permitió alcanzar vegetación más alta.

* La morfología especial de los dientes, adaptados para cortar fibra vegetal.

* La presencia de gastrolitos (piedras en el estómago), que al igual que a muchas aves modernas le ayudaban a triturar la comida ingerida.

A esa lista de adaptaciones especiales habrá que agregar ahora la incidencia del pico, puesto que Adeopapposaurus tiene evidencia inequívoca de su presencia. Por tratarse de una especie basal -primitiva-, es esperable que animales posteriores también hubieran desarrollado esta "herramienta". El pico, utilizado como tenaza o pinza de corte para tallos y ramas, pudo ser una eficaz ayuda en una dieta a base de vegetales.

Incluso su temprana aparición pudo haber sido clave para el desarrollo de estos dinosaurios, que eclosionaron de golpe y tuvieron una expansión maravillosa frente a otros animales herbívoros que nunca desarrollaron pico –como algunos protomamíferos y protococodrilos- que para la misma época padecieron una retracción que prácticamente los eliminó del planeta.

El rastro que permitió detectar la presencia de pico consiste en una plataforma ósea llena de forámenes que se aprecia en el premaxilar superior e inferior. "Se trata de la organización típica que se ve en un hueso cuando hay un ajuste de estructura cornea", explicó Martínez.

El paleontólogo explicó que no hubiera sido posible descubrir esas sutiles marcas si los restos de Adeopapposaurus no estuvieran tan bien conservados: "Cuando uno ve estos restos fósiles, da la sensación de que fuesen de un animal deshuesado ayer. La preservación es de una calidad extraordinaria, de las mejores que se conocen en el mundo", dijo Martínez.

Hace apenas un mes, Martínez sacudió a la comunidad paleontológica mundial al publicar el hallazgo de Panphagia protos, el antepasado más primitivo del linaje sauropodomofo, que también fue hallado en la provincia de San Juan. Las características de Panphagia, animal de 228 millones de años habilitado para comer carne y vegetales, rápidamente lo ubicaron como el eslabón perdido entre los herbívoros y los carnívoros de los cuales descienden todos los integrantes del sauropodomorfa.

Con el descubrimiento de Adeopapposaurus, la provincia de San Juan se posiciona como un lugar clave para el estudio de estas faunas que se ubican entre las más espectaculares por su tamaño.

Un dato novedoso es que Adepapposaurus no se halló en Ischigualasto, el principal y más conocido yacimiento de fósiles de la provincia, sino en un nuevo depósito ubicado en Mogna. Ischigualasto corresponde a sedimentos triásicos, mientras que los de Mogna (localidad ubicada unos 90 kilómetros al Norte de la ciudad de San Juan) a depósitos correspondientes al Jurásico Inferior.

Esta también es una novedad en sí misma: Adeopapposaurus se constituyó como el primer hallazgo de dinosaurios del Jurásico Inferior para toda Sudamérica y Mogna es el primer ejemplo de Jurásico en precordillera.

La investigación de Adeopapposaurus se hizo íntegramente en San Juan, en los laboratorios del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de San Juan, con personal científico y técnico formado por la Facultad de Ciencias Físicas, Exactas y Naturales.

Los primeros restos se encontraron en 1995 y desde entonces, en campañas sucesivas a ese lugar, se hallaron nuevos ejemplares. Al cabo de 14 años de investigación, Martínez pudo describir el esqueleto completo de este animal, el primer representante para San Juan de una fauna correspondiente al Jurásico.

Características de Adeopapposaurus

Era cuadrúpedo, de cuello largo y cráneo pequeño. Ocasionalmente podía levantarse y tripodar, es decir, levantar patas delanteras apoyándolas en un árbol mientras se equilibra con los miembros posteriores y la cola sobre el suelo. Es una estrategia para llegar más alto y alcanzar los brotes tiernos en la parte superior. No fue un animal extremadamente grande. Pudo haber alcanzado unos cuatro o cinco metros de largo, entre ejemplares adultos. Es factible que haya vivido en manadas. De esto no hay prueba directa. Se supone porque es una estrategia común entre los herbívoros de gran tamaño.

La preservación de los huesos

La preservación de los huesos de Adeopapposaurus es extraordinaria y por su calidad son equiparablesa los restos fósiles del Cretácico de Mongolia, considerados por muchos científicos como los mejor preservados del mundo.

Sucede que no están deformados y se han preservado los mínimos detalles de los huesos. Como de Adeopapposaurus se encontraron varios ejemplares en Mogna, fue posible hacer la descripción completa del esqueleto –algo que no sucede muy a menudo- e incluso se encontraron ejemplares articulados, es decir, con los huesos dispuestos en la forma en que quedaron cuando murió el animal.

"La extraordinaria preservación posiblemente se debe a que los restos hayan tenido muy poca carga de roca por encima. De hecho el sedimento en el que están alojados no es de roca, si uno lo moja se deshace", explicó Martínez.

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