Hallan culpable en Miami al acusado por el caso de la valija

El jurado sostuvo que Durán actuó como espía para silenciar a Antonini.Por Hugo Alconada Mon
WASHINGTON.? El fallo del llamado "caso de la valija", el mayor escándalo judicial que haya involucrado al kirchnerismo, no llegó con buenas noticias ni para Buenos Aires ni para Caracas.

Los 12 miembros del jurado concluyeron ayer que el venezolano Franklin Durán, el único acusado que seguía en pie en Miami, es culpable de los dos cargos en su contra: tanto de haber actuado clandestinamente en Estados Unidos como agente del gobierno de Hugo Chávez para que su compatriota Guido Alejandro Antonini Wilson aceptara como propios los US$ 800.000 que fueron decomisados en agosto del año pasado en Buenos Aires, como de conspirar para ocultar esa maniobra de encubrimiento.

Según se denunció en el juicio de Miami, el destino del dinero que llegó a Aeroparque en un avión alquilado por el gobierno argentino, en el que también viajaron funcionarios venezolanos, era la campaña presidencial de Cristina Kirchner.

El jurado, conformado por ciudadanos norteamericanos muy distintos entre sí ?blancos, negros, nativos y nacionalizados provenientes de Asia y de América latina?, estimó que la defensa de Durán, un empresario muy cercano al gobierno del presidente Chávez, no despertó en ellos una "duda razonable" que los llevara a declararlo inocente. El 12 de enero recibirá su condena, que podría llegar hasta los 15 años de prisión más una multa de 250.000 dólares.

Su abogado defensor anunció que apelará la sentencia, ya que considera que su cliente sólo actuó como "amigo" de Antonini y que intentaba también salvar su empresa Venoco. Todo el caso, dijo en su alegato final, es "un invento" de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), con claros ribetes políticos contra Chávez.

El gobierno venezolano y la Casa Rosada coinciden en que Antonini es un "protegido" de Estados Unidos, que traba su proceso de extradición a la Argentina, al punto que el embajador Héctor Timerman presentó una queja formal ante el Departamento de Estado la semana pasada, según confirmó LA NACION.

El veredicto implica, en esa línea, un duro golpe por elevación a Buenos Aires y Caracas. El jurado -algunos de cuyos miembros necesitaron de un mapa para saber dónde queda Venezuela en el mundo- concluyó así en línea con la controvertida acusación del fiscal federal Thomas Mulvihill.

El investigador presentó pruebas de que los US$ 800.000 provenían de la petrolera estatal venezolana y afirmó que tenían como destino la campaña presidencial de Cristina Kirchner, cuyo nombre no apareció en el comunicado oficial que difundió ayer la Fiscalía. Sólo aludió a "una entonces candidata presidencial".

Sin embargo, Mulvihill sí señaló a la Presidenta por su nombre en el alegato final, al igual que expuso que otros US$ 4,2 millones habrían llegado en el mismo vuelo y hubo otros "fondos adicionales" en anteriores viajes desde Caracas.

Más todavía, a lo largo del juicio mostró cómo los funcionarios de Chávez cambiaron de estrategia después de que el presidente recibió una carta firmada por Antonini -y redactada por el FBI-, en que planteaba sus exigencias (entre ellas un pago de 2 millones de dólares en efectivo). Todas fueron aceptadas sin chistar.

La decisión del jurado, sin embargo, sólo llegó tras ocho semanas de audiencias, una decena de testigos, docenas de grabaciones y una semana y media de deliberaciones en las que sus 12 integrantes mostraron posiciones encontradas. Sólo tras un llamado de la jueza Lenard, compartido por Mulvihill y Shohat, retomaron el debate y arribaron a un consenso que parecía imposible.

Durán escuchó impasible el veredicto en la sala de audiencias de Miami. No será el único que pasará tiempo en prisión. Otro ex socio de él y de Antonini, Carlos Kauffmann, recibirá su condena en enero, aunque se calcula que será mucho más leve ya que se declaró culpable, colaboró con la Fiscalía y con los agentes del FBI y su testimonio durante el juicio resultó decisivo para hundir a su antiguo amigo.

Otros dos acusados repiten la senda seguida por Kauffmann. Son el abogado venezolano Moisés Maiónica -que relató sus reuniones con el jefe de la Dirección de Inteligencia venezolana (Disip), Henry Rangel Silva, y un nunca identificado "viceministro" argentino en Caracas para coordinar el encubrimiento del caso-, y el chofer uruguayo Rodolfo Wanseele Paicello.

A diferencia de todos ellos, un quinto acusado continúa prófugo hasta hoy. Es el agente de inteligencia Antonio José Canchica Gómez, que se había reunido con Antonini en Fort Lauderdale, donde se identificó como el "último eslabón" para autorizar el pago de US$ 2 millones y la entrega de documentos falsos. A cambio, el supuesto "valijero" debía asumir las culpas de lo ocurrido en el Aeroparque Jorge Newbery la madrugada del 4 de agosto de 2007 cuando apareció la valija del escándalo a la salida de un vuelo pagado por el gobierno argentino.

Allí reside el meollo de por qué la Justicia estadounidense terminó involucrada en esta trama. El juicio no se concentró en lo ocurrido en Buenos Aires en sí, sino en la actuación de cinco agentes encubiertos venezolanos -Durán, Kauffmann, Maiónica, Wanseele y Canchica- en territorio estadounidense, sin su debido registro ante los departamentos de Justicia o de Estado como lobbistas o diplomáticos, para acallar a Antonini.

Kauffmann y Durán, según expuso Mulvihill durante su alegato, vieron el problema de Antonini en la Argentina como "una oportunidad dorada" que les reportaría "más dinero, más poder, más contratos" si trabajaban para Caracas.

"Nosotros le hacemos un favor, y ellos [los funcionarios] al final del camino nos harán otro favor. Así es como hacíamos negocios", testificó Kauffmann.

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