Hallan botellas de whisky de 100 años en la Antártida

Varias cajas de whisky y coñac que dejaron atrás el explorador irlandés Ernest Shackleton y sus compañeros en un viaje por el Polo Sur iniciado en 1907 han sido encontradas después de un siglo sepultadas bajo el hielo, según informan ayer medios británicos.
Aunque algunos envases se han roto, aplastados por el hielo, el equipo de la Fundación para la Recuperación del Patrimonio Antártico de Nueva Zelanda espera poder recuperar intactas algunas de las botellas de las tres cajas de whisky "Rare Old" de la marca Mackinlay y de las dos cajas de coñac de una destilería australiana.

En 1907, el explorador Shackleton organizó y lideró un viaje para alcanzar el Polo Sur -algo que ya había intentado en dos ocasiones- pero, tras dos años de travesía, tuvo que abandonar la misión cuando se encontraba a unos 160 kilómetros de su objetivo debido a las condiciones climatológicas.

El regreso fue tan precipitado que dejaron atrás una cabaña repleta de provisiones que incluían, además de los destilados, guisos de cordero, espinacas secas y rabo de buey, entre otros alimentos.

El equipo de investigadores neozelandeses encontró la cabaña en 2006, pero no ha sido hasta ahora cuando han decidido taladrar la capa de hielo que enterraba la construcción para poder extraer algunas de las botellas.

Richard Paterson, propietario de Whyte and Mackay, la compañía que suministró el whisky a Shackleton, dijo a medios británicos que este hallazgo es "un regalo del cielo para los amantes del whisky" ya que, si la fundación que ha encontrado los destilados se lo permite, analizarán muestras para poder reproducir el licor que se fabricaba hace más de un siglo.

Según Paterson, el whisky de aquella época era "más denso, turbio y ahumado" que los destilados actuales, algo que se podrá comprobar si el corcho de las botellas no ha picado el licor después de un siglo en contacto.

Algunas se rompieron

El hielo hizo que se quebraran algunas de las botellas que habían sido abandonadas ahí en 1909 cuando la expedición tuvo que marcharse, pero los restauradores dijeron que confían en que las cajas contengan algunas botellas intactas ‘’pues se puede escuchar un líquido cuando se mueven’’.

El grupo pensó que sólo había dos cajas y les sorprendió encontrar cinco, dijo el líder del equipo del Fondo de la Herencia Antártica de Nueva Zelanda, Al Fastier. El técnico dijo que los restauradores encontraron las cajas con las botellas bajo el piso de madera de la cabaña en 2006, pero estaban demasiado enterradas en el hielo como para recuperarlas.

Los neocelandeses aceptaron taladrar el hielo para recuperar algunas botellas aunque el resto deberá permanecer según las reglas de conservación de un tratado antártico.

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