Yo lo hago, yo lo vendo

La campaña política, desde ya, tiene sus curiosidades y anécdotas. Pero cuando ayer vieron al resistido personaje, en persona, repartiendo panfletitos, los empleados públicos no podían menos que destornillarse de la risa.
Mucho más todavía cuando accedieron a lo que decían los papelitos que el postulante repartía, con sus tradicionales gestos espasmódicos.

"Que no compren tu dignidad", advertían los volantes, como conociendo esa experiencia. Esa es la fórmula con la que -ahora que no es parte de los jefes del aparato, como hace 25 años- el político procesado Juan Carlos Tierno se autopromociona para llegar al Senado de la Nación.

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