Hacerse cargo de la historia

Por Edgardo Esteban.

Periodista. Ex combatiente de Malvinas

Hay tantas miradas de Malvinas como protagonistas de esa guerra. Cada año se suman nuevos testimonios que ayudan a ir construyendo el relato que como argentinos necesitamos de nuestra propia historia.

Han pasado 27 años del inicio de la guerra pero parece que nada cambió para los responsables de la derrota de la guerra. Durante el fin de semana pasado leí las declaraciones de Mario Benjamin Menéndez, quien fuera gobernador de Malvinas durante el conflicto bélico, y nuevamente su falta de autocrítica, me sigue sorprendiendo. A pesar del tiempo transcurrido desde la guerra, jamás dio una explicación sobre su accionar como máxima autoridad en las Islas, jamás pidió perdón por los errores cometidos, por sus errores cometidos. Siempre optó por justificarse en lugar de asumir su responsabilidad ante la historia. Habla de su pelo engominado, su cara afeitada y sus borseguies lustrados en el final de la guerra, pero no aclara nada acerca de la falta de comida para la tropa. Parece omitir los injustificados malos tratos por parte de algunos superiores hacia sus soldados, que llegaron hasta los estaqueos en medio del frío y en la turba mojada, en su gran mayoría por robar comida que nos negaban, teníamos hambre. A partir de las denuncias iniciadas en 2005 por soldados, hoy hay implicados 80 militares en causas penales por estaqueos y abuso de autoridad, delitos que fueron declarados de lesa humanidad por la justicia argentina. De esto, nunca habló.

Como sociedad no podemos callar los errores cometidos, debemos debatir y preguntarnos qué paso y qué se hizo mal. Una sociedad jamás será justa si no tiene memoria y esa es una batalla que exige una tarea cotidiana.

La experiencia que vivimos los argentinos en 1982, que desencadenó el conflicto armado con Gran Bretaña, debe ayudar a generar conciencia en la memoria colectiva, para que en el futuro nunca más asuman roles de defensores de la soberanía, aquellos que no respetan las voluntades populares y los DD.HH. de los habitantes de nuestro país.

La memoria histórica es la recuperación de la verdad desde las experiencias de las víctimas directas y en este sentido en nuestro país sigue existiendo la lucha por la memoria de Malvinas. La experiencia de Malvinas, padecida por soldados y colectivamente por nuestra sociedad, debe servir de experiencia para realizar aportes en la reconstrucción de nuestra identidad. El desafío es sobreponer la verdad ante la mentira, la justicia ante la impunidad, el reconocimiento ante el olvido y esforzarnos en la articulación de acciones para la recuperación definitiva de la soberanía en las Islas Malvinas e Islas del Atlántico Sur. Se cometieron aberraciones progresivamente denunciadas por quienes las sufrieron en carne propia: tortura física y psicológica; traición. Con excepciones, como ejemplo, la valentía y capacidad técnica de los pilotos de la Fuerza Aérea, quedan fuera de estas calificaciones.

Las Fuerzas Armadas argentinas trataron a los jóvenes civiles bajo bandera, en el escenario bélico de las Islas Malvinas, en pleno combate y frente a la agresión enemiga, de las misma manera con que trataron, como gobierno dictatorial a los ciudadanos en territorio continental, con cárcel ilegítima, torturas, vejámenes y abuso de poder.

Debemos contarles a las generaciones venideras todas las miradas que tiene una misma historia y junto a ellos generar la fuerza necesaria para construir un país más justo, luchando por la paz, la verdad y la memoria. El camino de la justicia debe profundizarse en relación a la guerra de Malvinas.

Como dijo el poeta argentino, Juan Gelman: "solo con verdad y justicia podrán cerrarse las heridas abiertas en el pasado".

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