Hacer la revolución volviendo a la Constitución

Por Ricardo Monner Sans

¿Se cuida la ley cuando con impudicia funcionarios estatales se valen de aquello que pagamos todos para su propia campaña?

Se afirma en la Fiscalía Federal de Jorge Di Lello que la investigación que promoví por los fondos de la campaña electoral de Cristina supera ya las 1.600 hojas. Se afirma que las distintas acciones que promoví porque Néstor Kirchner usa aviones y helicópteros estatales avanza. ¿Se cuida la ley cuando con impudicia funcionarios estatales se valen de aquello que pagamos todos para su propia campaña? ¿Por qué el procurador general de la Nación, que está obligado por la Constitución y por la ley a promover las investigaciones cuando hay claro indicio de delito, no dice esta boca es mía? Fue designado por el kirchnerismo.

Don Néstor no es funcionario público, independientemente de que Cristina lo haya ungido Presidente. Por tanto, él no puede cometer el delito de malversación de caudales públicos para el cual se precisa ser funcionario. Lo comete sí todo el enjambre humano que le facilita el uso de la cosa pública, la que usted y yo pagamos. ¿Y los otros? ¿Los Scioli y compañía? Son funcionarios. Creo que a ellos les alcanza el reproche porque, si bien no puede probarse que son quienes ordenan todos los días y a toda hora dar una aplicación diferente de los caudales y efectos que otros administran –que eso es la malversación–, son cómplices o encubridores de los que facilitan que usen nuestros bienes.

Pero, ¿y Néstor? Al usar conscientemente bienes del Estado que sabe no puede usar comete fraude contra la administración pública. Para esa figura del Código Penal no es necesario ser funcionario del Estado. Enriquece su patrimonio no gastando de su bolsillo o de su partido lo que por aquella ley impone que debe estar a cargo de la propia organización política. Si debiendo yo gastar un dinero para satisfacer una necesidad propia se lo hago gastar al Estado, me enriquezco ilegalmente por la vía del "no pago".

El concepto de fraude (en su sentido ético, en su sentido jurídico) se ha instalado a vivir entre nosotros. Fraude apropiándose el Estado de dinero de los jubilados. Fraude dibujando elecciones anticipadas en contra del pensamiento de la Cámara Nacional Electoral. Fraude exhibiendo como candidatos a los que ya anuncian que luego no entrarán a la cancha. Fraude con utilización desembozada del patrimonio estatal, sin el más mínimo recato. Fraude mintiendo sobre la necesidad de "profundizar el modelo", es decir empeorando la distancia entre ricos y pobres que ya supera al menemismo (Maximiliano Montenegro, Crítica de la Argentina del 9 de mayo). Invitan a profundizar la antidemocracia, la antiigualdad, la antirrepública. Algún día, los que no tengan compromiso que se sienten para un debate mayúsculo: ¿y si hacemos la revolución volviendo a la Constitución?

*Presidente de la Asociación Civil Anticorrupción

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