"Hay que hacer un panradicalismo con Cobos, Carrió y los que se fueron"

El ex senador radical dice que la oposición se debe unir detrás de un plan para ser alternativa de gobierno en 2011. Dice que Néstor es de centroderecha y advierte que el kirchnerismo puede volver a ganar las elecciones presidenciales. Su plan para salir de la pobreza en seis años.
No lo llama Pacto de La Moncloa, como Eduardo Duhalde –con quien se reunió la última semana–, ni sólo diálogo político, como la convocatoria que hizo el gobierno de Cristina Kirchner. Rodolfo Terragno llamó a su plan "10/16", que incluye una agenda de discusión de temas centrales para el desarrollo de la Argentina en seis años. Se reivindica como radical, lamenta su paso por el gobierno de Fernando De la Rúa, de quien fue su jefe de Gabinete, y alienta la conformación de un "panradicalismo" que contenga a las figuras que dejaron la UCR en los últimos años. "De Cristina Kirchner para abajo, yo hablo con quien sea", afirma. Lo que sigue es la síntesis de una extensa charla de Terragno con Crítica de la Argentina.

–¿Qué cambió después del resultado electoral?

–El Gobierno ha perdido la mayoría automática en el Congreso y esa facultad de ser arrogante. Pero lo que me interesa es que se abrió una posibilidad de diálogo. No importa si se llamó para ganar tiempo, porque se sintió acorralado o para sacarse de encima algunas críticas.

–Pero algunos dirigentes de la oposición, como Elisa Carrió, rechazaron la invitación y en el radicalismo hay voces de disconformidad.

–Bueno… mucha gente dijo que no hay una agenda, o que no le satisface. Yo creo que es al revés. Si abren el diálogo hay que ir y llevar (pone énfasis) una agenda. Y tratar de imponerla. Tiene que ser necesariamente una serie de puntos mínimos para acordar políticas económicas y sociales duraderas.

–Si mira el mapa actual, con este Gobierno y los líderes que tiene la oposición, ¿es posible llegar a acuerdos?

–Si San Martín hacía una encuesta, no cruzaba la cordillera de los Andes. Y si Belgrano leía los diarios, no daba la batalla de Tucumán y Salta. El hoy nos parece un límite a las cosas que se pueden hacer y hay que tratar de forzar las realidades.

–Este Gobierno ¿no monologa?

–Bueno, está bien. Pero no dejemos que monologue, también hay una responsabilidad. Si uno sólo escucha, el otro monologa, si uno trata de interrumpir…

–¿Quién es capaz de interrumpir? ¿Morales, Macri, Carrió?

–Espero que todos ellos y ése es el esfuerzo que hago, incentivar el diálogo.

–¿Una transversalidad opositora?

–No es pensando que sea opositora, porque eso significa que puede servir para una alternativa de gobierno pero no para resolver los problemas de la Argentina. ¿Quién dijo que el kirchnerismo no puede ganar en 2011? Y si gana, ¿de qué sirve la transversalidad opositora si no hay acuerdo mínimo sobre los problemas a resolver? Hay que hacer un acuerdo con paraguas de puntos de la competencia. Y en 2011, gobierne Kirchner, Cobos o Pino Solanas, tengamos algunas cosas que no se discutan. Sacar algunos puntos de la competencia política.

–Ese acuerdo, ¿implica replicar el espacio de la Alianza?

–Los fenómenos son irrepetibles. La Alianza tenía la ventaja de unir al radicalismo con un sector del peronismo progresista que luchaba contra la corrupción. Y creo que eso permitió unir dos comunidades políticas tristemente divididas a partir del 45, que abrió una zanja y dejó de un lado la idea de justicia social y, del otro, la democracia, pero no hay una sin la otra. La Alianza era la oportunidad de reunir no un pacto espurio sino a sectores del peronismo que me parecen muy atractivos. Pero había que provocar un cambio.

–¿Sigue siendo radical?

–Absolutamente.

–¿Cree que hay un revivir del radicalismo?

–Si Hillary Clinton se hubiera ido del Partido Demócrata cuando perdió y hubiera dicho que su partido no la contenía, fundando el partido "hillarista"; Si Al Gore, cuando su partido no lo defendió contra el fraude de Bush hacía el partido "algorista", hoy seguirían gobernando los republicanos. Con el radicalismo paso algo similar. La base radical, el votante, tiene un sentido de pertenencia. Pero cuando iba al cuarto oscuro tenía que optar por Kirchner-Cobos, Lavagna-Morales, Carrió-Binner o López Murphy. Y eso mostraba una atomización.

–¿Fue el efecto de divisiones que alumbró el radicalismo K?

– Yo nunca fui kirchnerista, pero decía "ojo, que si alguien está en la cerca con un pie de un lado y otro del otro, traigámoslo acá, no lo empujemos del otro lado". Y usaba una frase que es una expresión del recordado Juan Carlos Pugliese, que hay que hacer un panradicalismo. Cuando expulsaron a Cobos del partido, hablé con él y con todos con el afán de encontrar puntos en común. El radicalismo fue siempre algo más grande de lo que parecía.

–¿Cree que están esperando ese panradicalismo?

–Cuando se recorre el país, se pide que el radicalismo se una, un radicalismo fuerte. Quienes se sienten identificados con la UCR no quieren que esté segmentada.

–¿Y cree que puede enfrentar a un panperonismo en 2011?

–Puede ser que se dé en el peronismo un fenómeno similar.

–¿Cree que Kirchner está en condiciones de ir por la presidencia en 2011 y, parándose en un espectro de centroizquierda, forzar a un alineamiento de centroderecha en la oposición?

– Yo siempre lo vi a Kirchner como centroderecha, nunca lo vi como centroizquierda. Por su actitud durante la dictadura, su pasividad, por su apoyo a Carlos Menem, por su participación activa en la privatización de YPF, por el hecho de que no haya intentado nunca la modificación de una reforma del sistema impositivo, se dictan blanqueos extraordinarios. No veo ningún elemento de izquierda. Sólo una retórica.

–Con los finales de los últimos dos gobiernos radicales, ¿cree que puede haber en 2011 un presidente radical?

–Absolutamente. A nadie se le ocurre que por el final que tuvo Perón en el 55 y que tuvo Isabel Perón en el 76, o cómo le fue al gobierno de Adolfo Rodríguez Saá, no pueda haber gobierno peronista.

–Ese panradicalismo, ¿puede contener a Cobos, Carrió, López Murphy, Morales…?

–Sí, creo que sí, a la mayoría de ellos. Es más, si el panradicalismo se consolida, en caso de que algún dirigente a título personal no se sienta contenido, será un problema de ese dirigente y no podrá llevarse una base propia a otro lado porque la gente está deseando una unidad.

–¿Qué dirigente le genera entusiasmo dentro del espacio opositor?

–Puede sonar grosero, pero los nombres no me importan. Si no hay un plan, ¿qué importa quién sea el próximo presidente? Avanzamos hacia el desastre. Si no hay un plan económico y social, creo que los conflictos se van a agudizar.

–Este Gobierno asegura que es el que más trabajó por superar la desigualdad.

–No es cierto que haya habido un esfuerzo por superar la desigualdad porque el principal instrumento para resolver la desigualdad es el sistema tributario, y no se ha hecho nada en esto. No tenemos un sistema tributario, tenemos una red de peajes. Porque el IVA es como una casilla de peajes en la caja del supermercado y pase Amalita Fortabat o un vecino de la villa 31, paga el mismo IVA. El Impuesto al Cheque es lo mismo. En la casilla de peaje del banco, paga lo mismo Coca-Cola que el taller mecánico. Y las retenciones son también eso, un impuesto a la exportación y no importa si gana mucho o poco. No pueden controlar la inflación y ponen las casillas de peaje. Hay cosas de las que es difícil salir, como la cuestión de los subsidios, la distorsión de los precios relativos, casi peor que en la época de la convertibilidad. Ciertas cosas que si no las resolvemos, se incendia el país.

–¿Cree que se puede repetir una crisis como la de 2001?

–Creo que 2001 fue la solución de la crisis. La crisis fue de 1997 a 2001, ese fatídico 1 a 1 que produjo cuatro años continuados de recesión con 25 por ciento de desempleo y una deuda impagable que llevó a la Argentina a tener el riesgo país más alto de la Tierra. Es increíble que se piense que la crisis fue el momento en que se solucionó. Se solucionó en forma traumática, como puede ser una cirugía cruenta dolorosa, pero no fue ésa la enfermedad. Pero ahora las circunstancias son distintas. No hay peso subvaluado, ni tipo de cambio fijo; hay reservas suficientes: pero sí una situación explosiva porque el dólar real está bajo.

–Y las tarifas, contenidas.

–Se intentó empezar a sincerar el precio del gas eliminando parte de los subsidios, pero el Gobierno tuvo que dar marcha atrás. Lo peor que se puede hacer es patear la pelota para adelante. Y sería canallesco hacerlo pensando que es otro gobierno el que va a tener que lidiar con el asunto.

–O ganar tiempo y llegar a la próxima elección.

–En Venezuela eso se llama correr la arruguita. Es poco responsable. El Estado se está quedando sin dinero para pagar los subsidios, y si no pagan los subsidios, entonces el precio lo tiene que pagar la tarifa. Si mañana la tarifa del gas es cuatro o seis veces más cara que hoy, eso repercutiría en todos los precios industriales y se desataría una inflación general, con un conflicto peor que en el 2002.

–¿Hay algún escenario por el cual este Gobierno no pueda terminar su período en término?

–No. Me parece una irresponsabilidad cómo lo ha planteado alguna gente. De todos los sectores. Lo he oído varias veces, creo que hay que terminar con las profecías que se cumplen a sí mismas. Hay una gran incongruencia en reclamar calidad institucional y luego pedir que no termine el mandato.

–¿Lo dice por Carrió?

–No, no. Mucha gente pide calidad institucional y yo también la pido y creo que este Gobierno daña la calidad institucional. Pero no habría mayor daño que la interrupción del período.

Un mea culpa por el fracaso de la Alianza

"La Alianza defraudó a todo el mundo", lamenta quien fue el primer jefe de Gabinte de Fernando de la Rúa.

– ¿Por qué defraudó?

– Porque en vez de aplicar el programa de la Alianza continuó con la política del gobierno de Menem, con la prolongación del 1 a 1 y de los ajustes, de manera alocada. La gente era pobre y se reducían salarios y jubilaciones.

–¿Se arrepiente de haberla integrado?

–Absolutamente. Fue un grave error mío. Tuve un acto de soberbia, pensé que iba a poder modificar las cosas desde adentro y fue una ilusión. Machinea, Gerchunoff, López Murphy, Llach, Giavarini y Santibáñez no estaban de acuerdo en salir del 1 a 1. Ni De la Rúa, por supuesto.

–¿Cómo observa ahora la situación de los partidos políticos?

–La semana pasada me reuní con Duhalde para presentar el plan "10/16". Voy a presentarlo ante el Movimiento Productivo Argentino. El ex presidente coincide en la necesidad de hallar acuerdos mínimos, que garanticen la gobernabilidad y el desarrollo. Pero cree –y en esto también coincidimos– que los grandes partidos políticos deben mantener su individualidad.

Contra el proyecto de radiodifusión

Antes de subir al patíbulo, Madame Roland pronunció su famosa frase: "Libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre". Yo espero que el Congreso no guillotine, en nombre de la libertad de expresión, al periodismo independiente", reflexiona Terragno sobre el debate que se abrió con el envío de la nueva ley de servicios audivisuales.

–¿Cree que apunta a marcar una intervención del Estado?

– Me parece que hay un afán de control. Hay que oponerse a los avances sobre la libertad de prensa.

–¿Coincide con quienes comparan la política de medios del kirchnerismo con la del chavismo?

–Hay que analizar las cosas con su propio mérito, sin comparaciones: es bueno, es malo. Y el proyecto oficial yo creo que es malo. No importa si uno lo compara con la política de Perón hacia los medios, o con Chávez. No hay que hacer ninguna comparación. Hay que leer el proyecto y tomar posición sobre el articulado.

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