Se hacen obras, pero el estado de las calles sigue siendo calamitoso

Que el 70 por ciento de las calles de la ciudad necesiten ser reasfaltadas habla a las claras de que el problema es de difícil solución. Y si bien se hacen obras, después de tantos años de abandono, no son suficientes. En esta nota se describen algunos de los sectores más críticos.
Según datos oficiales, de las 20 mil cuadras que conforman la ciudad, sólo la mitad está asfaltada, pero lo más crítico es que en el 70 por ciento de éstas el pavimento está vencido. Eso significa que, en el mejor de los casos, sólo una ínfima cantidad podría repararse, ya que el resto -la gran mayoría- tendría que volverse a realizar.

Actualmente, desde la Dirección de Vialidad Municipal se ha proyectado un plan de pavimentación que abarca diversos sectores de la ciudad, principalmente los barrios, privilegiándose las calles donde circulan las líneas de colectivos, ya que de continuar el deterioro, los transportes de pasajeros, no podrían seguir circulando por ese sector. Así, privarían de este esencial servicio a los más necesitados.

Desde donde se lo analice el problema es crítico. Hay que tener en cuenta que durante años no se hicieron prácticamente obras de pavimentación, por lo que los asfaltos sin la correspondiente reparación y refuerzo, fueron cediendo hasta quedar en el estado calamitoso en el que se encuentra, como es dable comprobar, un alto número de cuadras.

La solución tendría que ser la reparación o repavimentación de gran parte de las 10 mil que ya figuran como asfaltadas, y la colocación del pavimento en las de tierra o granza. Eso multiplica el problema, ya que haría falta una alta inversión. Actualmente, se vienen realizando obras como puede apreciarse, en zonas céntricas y macrocéntricas, como en barrios suburbanos. Pero no resulta suficiente, si bien se trata de abarcar el mayor número de puntos críticos. El resto o parte de lo que falta se podría solventar con los fondos provenientes del Gobierno Nacional o con recursos provistos por otros organismos.

Otra posibilidad es que se encaren obras con cargo al contribuyente del sector pavimentado. Pero no todas las personas, y principalmente de los lugares donde más se necesita asfalto, están en condiciones de abonar una cuota por esta obra pública.

Búsqueda de medios de financiación

Sin embargo, la cantidad de baches por doquier, el levantamiento del pavimento, las profundas cunetas con visibles deterioros, además de las calles anegadas y aquellas en las que el mejorado se fue perdiendo, obliga a las autoridades municipales a buscar medios económicos y financieros, como se está haciendo, para lograr una solución que sea lo más abarcativa posible.

Por otra parte, dado el alto número de calles deterioradas, completar su arreglo, al ritmo actual o duplicándolo o triplicándolo, para citar una progresión, demandaría años. Y en ese tiempo, teniendo en cuenta que la vida útil de los pavimentos puede ser de un lustro a casi diez años (depende, generalmente, de la densidad de circulación), aunque hay casos de que han permanecido en buenas condiciones durante más tiempo, obligaría a volver a empezar después de terminar o quizás antes.

Este carácter cíclico que pareciera que, por naturaleza, tiene el tema de la pavimentación de las calles, hace que se trate de un problema de difícil solución, si es que no se cuenta con fondos suficientes como para mantener un plan permanente.

Es tan abrumador el número de inconvenientes que presentan las calles de la ciudad, que sería muy extensa su enumeración. Por eso, puede bastar a modo de ejemplo citar algunos de esos casos críticos, con los que los habitantes de la ciudad se topan diariamente, ya sea con sus vehículos o yendo a pie.

Para elaborar un panorama de esta realidad, LA CAPITAL recorrió distintas zonas de la ciudad, registrando imágenes y conversando con vecinos, a fin de formarse una idea del tiempo que las calles permanecen deterioradas.

De esta forma, se pudo interiorizar de que por las profundas roturas de calles se han modificado recorridos de líneas de colectivos, afectando el traslado de los vecinos de ese lugar. También afecta a comerciantes, que se ven privados de que los vehículos repartidores de mercaderías lleguen hasta sus negocios. A ello hay que sumar los desperfectos ocasionados en los automotores y los accidentes sufridos por motos y bicicletas e incluso por peatones en los cruces de calles y en las esquinas.

Zonas críticas

Algunos ejemplos, independientemente, si están considerados en un plan perentorio o futuro, son los siguientes:

* Puerto: si bien hay un plan dispuesto, anunciado por el titular de Vialidad, ingeniero José María Conte, que abarca tramos de Martínez de Hoz, Magallanes, Vértiz, Rondeau y Padre Dutto, entre otras, se podría afirmar que la mayor parte de las calles de esta zona de la ciudad necesitarías ser asfaltadas.

* Calles transversales a Juan B. Justo, como Reforma Universitaria, Magnasco y Tetamanti.

* Zona norte de la ciudad: como ejemplo, alcanza con mencionar Monte Carballo que en grandes sectores muestra profundos baches, entre los que un gran número ocupan gran parte de la calzada.

* Tanto Gascón como Alvarado, si bien parte de ésta se reparó, todavía quedan visibles baches y grietas, como también sectores donde está levantado el pavimento.

* Teodoro Bronzini (ex Los Andes): la intensa circulación a que es sometida esta arteria, principalmente por ómnibus y camiones de gran porte, ha provocado un deterioro muy importante en varios tramos. Uno de los más críticos está en el tramo que va de Alberti a 9 de Julio, y principalmente en la intersección con la avenida Colón, donde la rotura de la calle es casi total.

* Pero a esta lista hay que agregarle muchas otras como Dorrego, 9 de Julio, Salta, Jujuy, tramos de Jara -en su intersección con Matheu-. Es decir, la lista resulta tan extensa, que resultaría más breve mencionar a las calles que se encuentran en buenas condiciones.

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