Hacen estudios para mermar salinidad del agua del Salado

Identifican lugares críticos y piensan en un plan de acción para limitar consecuencias.
Técnicos de la Provincia trabajan en el estudio de las fuentes de contaminación de las aguas del río Salado, que generan en muchas zonas de su trazado una salinidad que no es compatible con el consumo humano y ni siquiera el animal.

Ayer, el equipo de trabajo que viene desarrollando la investigación se trasladó al norte provincial, más precisamente a los departamentos Jiménez y Pellegrini, en donde procedió a recolectar muestras de agua de los ríos Urueña y Horcones, reconociendo, quienes tienen a su cargo la tarea, que el primero transporta aguas "muy salinizadas, especialmente en épocas de muchas lluvias".

Justamente consultado por Nuevo Diario, el ingeniero Antonio Gallego, miembro de la investigación, señaló que se intenta identificar con claridad "las fuentes de contaminación" y que uno de los sectores más comprometidos es el recorrido desde Villa Figueroa aguas abajo, ya que en buena época del año no puede usarse para bebida ni para el cultivo de tierras.

El estudio viene desarrollándose desde hace tiempo, y la idea es que a corto plazo se puedan plantear acciones correctivas, como por ejemplo, pequeñas obras que mejoren la situación, a partir de fines de enero.

Lugares críticos

Lo que hasta ahora se pudo determinar con precisión es que la salinidad ingresa al curso del Salado por tres lugares bien definidos, uno de ellos el río Horcones, el otro las cárcavas aguas abajo de Figueroa y llegando hasta Quimilioj y cuando se producen muchas precipitaciones en los Bajos de las Salinas de Huyamampa, desde Tajamar, Pajas Blancas y Sierras Coloradas.

Consecuencias

Hay ciudades del interior que podrían abastecerse de agua del Salado y que no lo hacen por las consecuencias que puede generar la salinidad. Entre ellas están Suncho Corral, Matará -está a 10 kilómetros del curso de agua-, Añatuya -a 2 kilómetros-.

Todas estas ciudades se abastecen desde hace 50 años del acueducto de Estación Simbolar, que tiene numerosas dificultades.

En el caso de Añatuya, la planta de potabilización que se está construyendo está equipada con módulos de ósmosis inversa, con el fin de combatir la salinidad.

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