"Si hacemos las cosas bien, la UCR volverá a ser gobierno"

Víctor Diez "La Nueva Provincia" Uno de los principales dirigentes del radicalismo de Bahía Blanca (quien, desde principios de 2002, se salió de la agenda política pública) explica las razones por las que vuelve al ruedo, con la mira puesta en 2011.
Juan Pablo Baylac fue concejal de Bahía Blanca, diputado provincial y tres veces diputado nacional; en los últimos meses del gobierno de Fernando De la Rúa, se hizo cargo de la secretaria de Información Pública de la Presidencia.

Tras la caída de ese gobierno, Baylac tuvo contadas apariciones públicas, la mayoría de ellas relacionadas con el relato de las vivencias de los últimos días del malogrado gobierno de la Alianza.

Desde mediados de 2002 hasta estos días, se mantuvo apartado de la actividad pública, lo que, en la jerga política, se califica como "destierro".

En las últimas semanas, comenzó a dar señales de que había decidido su regreso, con la misión expresa de que el espacio radical y fuerzas afines de la ciudad vuelvan a ser gobierno en Bahía Blanca y que Julio Cobos sea el futuro presidente de la Argentina.

--¿Es cierto que usted tiene decidido volver a la política activa?

--Estos años, desde 2003 para acá, estuve cavilando para volver a la superficie y cada vez que decía "hoy comienzo", me anulaba. Seguramente, por lo que fueron los últimos tiempos de mi función y, otro poco, porque la atomización y la fragmentación política me impedían encontrar un camino que pudiera guiarme hacia el poder.

"Fueron muchos años de actuar, gestionar, luchar, andar, hablar, convencer, que es casi lo único que sé hacer bien. Pero es cierto, tengo decidido volver al ruedo".

--¿Por qué?

--Si bien es cierto que no me siento imprescindible, me creo necesario para este tiempo de reconstrucción del partido. Tengo muchos años, experiencia, conozco a todos los dirigentes que están estructurando el espacio radical y me creo útil para la tarea.

"Es claro que la última elección nos demostró, a cada dirigente radical, que si hacemos bien las cosas, la sociedad nos apoya".

--Pero, en Bahía Blanca, a la UCR no le fue tan bien en la última elección...

--El no haber tenido un mejor resultado aquí es la consecuencia de no conciliar un espacio radical-socialista y, por eso, estuvimos en los 12 puntos, lo que constituye una partícula en el gran espacio opositor que tuvo esa elección.

"No hay que hay que olvidar que, así como a nivel nacional se dice que el 70% votó en contra de los Kirchner, en Bahía Blanca, el 80% lo hizo de manera distinta a lo que pretendía el oficialismo municipal".

--Y esa ecuación, ¿qué le hace deducir?

--Que hay una masa crítica interesante para convocar y concretar otro gobierno radical, cuestión que tenemos muy cerca, porque en la región ganamos, ya que, allí, el voto se consolidó entre las patas que conformaron el espacio del Acuerdo Cívico y Social y, como resultado, se tuvo que la lista que encabezó Jaime Linares hizo una gran elección.

"Entonces, me pregunté si podíamos, si era posible, soñar con un triunfo radical en 2011 aquí, y me di cuenta de que, si logramos la amalgama de toda la dirigencia del espacio del ACyS, estaremos en condiciones de competir y ganar".

--Es decir, que usted tiene la convicción de que es posible restaurar un gobierno radical en Bahía Blanca.

--Por supuesto, y esa será la fuerza de nuestro movimiento. Vamos por todo, es decir, vamos por el acuerdo político y por la unidad radical. Queremos construir, hacer una propuesta moderna, seria, progresista y transformadora, que se sume al conjunto del pensamiento de todos aquellos que participan de la idea del ACyS y también con sectores peronistas que no encuentran el rumbo o no se encuentran representados.

Un camino difícil.

--No parece ser una empresa fácil; sobre todo, teniendo en cuenta algunas de las realidades que marcan las brechas, fundadas más en los personalismos y heridas del pasado que en cuestiones ideológicas o programáticas.

--Sí, el camino es difícil. Hay que conversar con todos, trabajar duro para generar un liderazgo capaz de articular cada idea y cada paso hacia 2011. Pero allí estaremos junto a otros dirigentes, viejos y jóvenes.

"Hay que destacar que muchos dirigentes nuevos tienen el deseo ferviente de protagonizar el futuro".

--Y usted, ¿qué rol cumpliría, en esa tarea?

--Casi la de un director técnico. Estaremos poniendo nuestro grano de arena, con humildad, no delante de cada uno de ellos, sino al lado.

--¿Cómo la pasó desde finales de 2003 hasta ahora, período en el que poco y nada se supo de usted?

--Mordiéndome la lengua, para no opinar y ser descalificado. Pero algunas cosas me hicieron bien, porque encontré los límites a mi intrepidez de otrora.

--Y ahora, ¿cómo está?

--Más sereno, asentado, como los buenos vinos, añejado, y creo sentirme en muy buenas condiciones para darme a la tarea que hay que encarar. Al fin y al cabo, fueron sólo seis meses en los que actué como vocero del gobierno de Fernando De la Rúa y toda una vida de lucha y trabajo político, pero, en fin... A uno se lo juzga por la última foto y es algo que se debe asumir.

--Volviendo a lo anterior, una cosa es querer y otra es poder. ¿Cómo piensa reencarrilar su actividad política, desde el punto de vista práctico?, porque algunos espacios que usted abandonó seguramente se han ocupado.

--Como lo hice en el principio, como los viejos arrieros. Volviendo a los caminos, como los curas de pueblo, con sermones y charlas, con la premisa de construir un espacio republicano democrático, socialmente justo y solidario, armonizando la agenda pública del presente para concretar las esperanzas del futuro. Allí estaré y allí me encontrarán otra vez, como en los tiempos pasados.

La visión nacional.

--¿Cómo ve al gobierno nacional?

--Estamos en presencia de un gobierno que se debilitó por soberbia, tozudez e incomprensión del fenómeno del campo argentino. Cristina Kirchner no entendió a nuestros paisanos, a nuestros gringos, a nuestra gente. Creyó que estaba en Santa Cruz, donde las estancias son enormes y sus dueños son pocos. El campo argentino es mucho más que eso y, por sobre todo, hay una cultura campera o campesina que no se debe desconocer.

"El hombre que alguna vez estuvo, trabajó o fue dueño de un campo, sabe de sacrificios, de angustias, de alegrías y no aguanta las sinrazones, la estupidez, entendida esta como la notable torpeza en comprender las cosas".

--No obstante, con los resultados de las recientes elecciones, se ha dado una señal contundente al gobierno, íntimamente relacionada con esa sinrazón...

--Creo que el gobierno aún sigue sin entender y cree que hubo traiciones por doquier, cuando, en realidad, nuestra sociedad votó con un gran nivel de conciencia. Nadie ganó por mucho y nadie perdió por mucho. Entiendo que, con ese resultado, el pueblo dijo que es necesario que los que piensen parecido se junten para reconstruir la República, la producción, el trabajo y la esperanza.

"Y también hay una cuestión de estilos, porque el pueblo no aguanta más que se lo mandonee. Quiere reflexión y serenidad. Son tiempos sensibles y, por lo tanto, difíciles y es por eso que cualquier referencia política debe ser madura, sin muchos adjetivos calificativos".

"En Bahía se debe fijar una agenda pública"

--¿Y cómo ve a Bahía Blanca, desde fuera de la coyuntura?

--Creo que aquí se debe fijar una agenda pública. Nuestro intendente debe llamar al diálogo, para que, entre todos los bahienses, podamos aportarle ideas y proyectos que pongan cada día mejor el horizonte social en la comunidad.

"Pero el diálogo no se agota en que, una vez por mes, los concejales desayunen con el intendente. El diálogo es algo más que una foto, es algo cotidiano, grano tras grano, ladrillo tras ladrillo.

"El resultado de las últimas elecciones demuestra aquí que no basta con concretar algunas obras postergadas, entre las que se cuentan, entre otras, la provisión de agua, nuevas radicaciones industriales y el perfeccionamiento del transporte. Bahía Blanca tiene que volver a ser cabeza de playa en la reconstrucción de una entidad regional, para pechar ante los gobiernos nacionales y provinciales para que sea reconocida, de una vez por todas, en el organigrama de las prioridades bonaerenses".

"No me voy a colgar de Cobos"

--¿Es cierto que usted adhiere a la chance de que Julio Cobos sea el candidato a presidente del panradicalismo?

--Sí. Trabajaré para que el radicalismo y el ACyS acompañen a un argentino que hoy es muy bien considerado en la sociedad, como lo es Cobos.

--Esto daría para pensar que usted se cuelga de Cobos para volver...

--Algunos ya me lo han dicho y por eso lo quiero aclarar: no me voy a colgar de Cobos, sino que voy a trabajar para que Cobos pueda ser candidato, como lo hice con Raúl Alfonsín, Eduardo Angeloz, Horacio Massaccesi, Fernando De la Rúa, Leopoldo Moreau y Roberto Lavagna. De ninguno de ellos me colgué. Nadie está en condiciones de discutirme que, en todos aquellos tiempos, éramos muy pocos los que trabajábamos incansablemente, pueblo por pueblo, paraje por paraje, para obtener el triunfo, y recalco: ahora, voy a trabajar para que Cobos sea presidente de la República en 2011.

--¿Cómo vivió la muerte de Raúl Alfonsín?

--Nada me hizo tanto bien como caminar por la avenida Callao acompañando el féretro. Vi los rostros y las lágrimas y esa fuerza me trascendió. Eso me hizo volver, no sólo a sentir otra vez la misión que la política exige, sino al compromiso inalterable con esta UCR que llevo en mi alma.

--Usted siempre se caracterizó por portar una actitud política desafiante, polémica y, ciertamente, controvertida. ¿Qué se puede esperar, de aquí en más?

--Esta vez lo haré sin tanta intransigencia, sin tanta intrepidez, sin tanta confrontación, seré más calmo, más pensante, y sabedor de que estos tiempos no son una mesa servida, como en el 83.

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