Hace falta un shock de inversión

Por Claudio Lozano*

Forma parte del más común de los sentidos instalados aceptar que el régimen monetario, financiero y cambiario de la Argentina actual es el adecuado. Es más, no faltan los especialistas y dirigentes políticos que hasta elogian la presente administración del valor del dólar. Sin embargo, podríamos hacernos algunas preguntas obvias que pueden sacarnos de las "nubes de úbeda" por las que suele discurrir el debate político y económico.

¿Es razonable un régimen monetario, financiero y cambiario que posibilita (convalida) la fuga de 43.000 millones de dólares en los últimos dos años y medio? ¿Es razonable, un régimen que mantiene 46.000 millones en reservas que a las claras constituyen excedente acumulado que se esteriliza, ya sea de manera directa o vía deuda de corto plazo, y que en ningún caso potencia el desarrollo productivo del país? ¿Es razonable en un país con 13,5 millones de pobres y una estructura productiva devastada por la experiencia neoliberal y que en los últimos años de crecimiento económico no ha logrado revertir su débil especialización productiva, desperdiciar 89.000 millones de dólares?

Para nosotros no. Por ende, desde Proyecto Sur estamos convencidos de que es posible encarar un nuevo rumbo que revierta ya el proceso recesivo y tienda a resolver los límites que el crecimiento de los últimos años ha evidenciado tanto en términos de desigualdad como de perfil productivo.

Una clave para salir consiste en liberar 6.000 millones de dólares de las reservas (monto éste que ni siquiera requiere ser utilizado de manera total e inmediata) para promover en el marco de una estricta planificación pública un potente shock de inversión. Inversión con destinos definidos, a saber: infraestructura de transporte (reconstrucción de la red ferroviaria, caminos rurales, sistema de autopistas, flota naval, política aeronáutica), infraestructura energética (construcción de una petrolera estatal, exploración, etc.) y constitución de un fondo para el desarrollo que vía vigencia estricta del compre nacional, dinamice y mejore la especialización productiva industrial favoreciendo la agregación de valor y el progreso técnico. Así como también promueva una estrategia de diversificación agropecuaria que revierta el proceso de "sojización" vigente.

Es hora de discutir y empezar a entender que el valor de nuestra moneda no puede seguir asentándose solo en la acumulación de reservas en una moneda exterior, sino que debe consolidarse en base a potenciar el desarrollo productivo. La discusión no es, por lo tanto, qué valor debe tener el tipo de cambio, el debate es qué sistema económico estamos organizando. Cabe recordar que llevamos dos décadas discutiendo sobre si el dólar está alto o bajo, y mientras tanto, la desigualdad, la pobreza y nuestra capacidad para decidir sobre nuestro perfil productivo sigue estando cuestionada. Es hora de dejar de discutir sobre una sola variable, para empezar a conversar sobre una propuesta integral de desarrollo.

* El autor es diputado nacional (Proyecto Sur)

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