Hace dos años que las reservas no crecen por la fuga de capitales

Se mantienen apenas por encima de US$ 47.000 millones desde enero de 2008. Pese a que hubo superávit comercial e ingreso récord de divisas. Pero por la pelea con el campo, la liquidación de las AFJP y la incertidumbre se fugaron US$ 45.899 millones.
El Gobierno asegura que con el alto superávit comercial de este año, el Banco Central podrá recomponer y hasta acrecentar las reservas que se usen con el Fondo del Bicentenario para pagar la deuda. La crisis que se desató a principios de enero fue precisamente porque Martín Redrado puso reparos a ese fondo, con el argumento de proteger las reservas. La realidad de los últimos años marca que no hay crecimiento de reservas ni protección, por una incesante fuga de capitales.

En 2008 y 2009 hubo un ingreso de divisas récord gracias a un saldo positivo del comercio exterior ya que las exportaciones superaron a las importaciones. El superávit fue US$ 29.578 millones. Pero las reservas del Banco Central no aumentaron: se mantuvieron casi en los mismos niveles que a comienzos de 2008. Hoy apenas superan los US$ 47.000 millones. Es que las divisas que ingresaron no quedaron protegidas, porque se fugaron delante de las narices del BCRA y también del Gobierno.

No todas las divisas que ingresan del superávit comercial quedan como reservas en el Banco Central. Además, de los pagos de intereses o envío de ganancias de las filiales de empresas multinacionales a sus casas matrices, hubo una impresionante fuga de capitales.

Entre enero de 2008 y septiembre de 2009 (último dato) sumó la friolera de US$ 37.276 millones. Así, las divisas que entraron por la ventanilla del comercio exterior, salieron por la ventanilla "formación de activos externos", nombre con el que el BCRA califica a los dólares que vende y que van a parar al exterior, al colchón o a las cajas de seguridad.

Desde marzo de 2008, cuando se desató el prolongado conflicto con el campo y en octubre de ese mismo año, con la liquidación de las AFJP, la fuga de capitales fue una constante sangría. En 2009 se sumó la incertidumbre local a la crisis financiera internacional.

Además de las divisas del comercio exterior, ingresaron dólares de préstamos y de inversiones del exterior por otros US$ 12.000 millones. Pero esos dólares también salieron porque, además de la fuga, entre otros rubros, se pagaron intereses por la deuda pública y privada por más de US$ 5.900 millones y las utilidades y dividendos girados al exterior sumaron otros US$ 5.200 millones.

La salida de capitales no se hizo con maniobras ilegales sino perfectamente autorizadas. Por ejemplo, comprar hasta 2 millones de dólares por mes por persona jurídica (sociedad) o física. También las llamadas operaciones de contado con "líqui" que consisten en comprar un título, ya sea un bono o una acción, en el mercado local, pagando con pesos, y vender el mismo título en una plaza financiera del exterior, cobrándolo en dólares, dejando las divisas allí.

El proceso de fuga de capitales se inició a mediados de 2007 como consecuencia de la crisis internacional, y se potenció por los conflictos político-económicos internos. Entre el II Trimestre de 2007 y el III Trimestre de 2009, la fuga totalizó US$ 45.899 millones. Según los analistas esta fuga de divisas se habría frenado hacia fines del año pasado, un dato que podrá ser corroborado esta semana cuando el BCRA dé a conocer las cifras del Balance Cambiario del IV trimestre de 2009. Y que seguramente marcará que las reservas del BCRA a fin de diciembre siguen clavadas en el nivel de enero de 2008. Este año el superávit comercial podría rondar US$ 15.000 millones. El mayor problema es que no sigan fugándose.

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