Habría 50 muertos en Sicilia

La isla fue castigada por una serie de aludes a raíz de las fuertes lluvias
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, declaró ayer que podrían ser 50 los muertos que dejaron los deslizamientos de tierra ocurridos en Sicilia como consecuencia de las fuertes lluvias que afectan la zona oriental de la isla estos últimos días.

Hasta ahora ha sido confirmada la muerte de 20 personas, mientras que otras 80 resultaron heridas y 40 siguen desaparecidas, dijeron las autoridades.

Torrentes de lodo causados por lluvias copiosas inundaron ayer partes de Messina, una ciudad situada en la parte oriental de Sicilia; además, arrasaron vehículos y ocasionaron el derrumbe de numerosos edificios. Centenares de personas quedaron sin hogar.

"Desafortunadamente la situación es muy problemática. La ciudad [de Messina] está completamente aislada y hay ríos de fango y desprendimientos", dijo Berlusconi.

"Estamos transportando a las personas de cinco en cinco, con los helicópteros del ejército. Hay ya unos 20 muertos y 30 desaparecidos. Al final puede haber al menos 50 muertos", añadió el premier.

Complicaciones

Los equipos de rescate utilizaron topadoras, palas y sus manos para retirar el lodo. Algunos rescatistas se valieron de perros rastreadores en la búsqueda de sobrevivientes y los bomberos se dedicaron a despejar el lodo de las rutas principales, dijo el funcionario del departamento de Protección Civil, Luca Spoletini.

Sin embargo, las gestiones de rescate se complicaron por las precipitaciones que no ceden y que hicieron intransitables algunas rutas.

Dos pueblos quedaron completamente aislados y sólo podían ser alcanzados por aire, dijo Spoletini. El funcionario del departamento de Protección Civil agregó que aunque al parecer los habitantes no corren peligro, preocupa su salud y su higiene. Según Spoletini, los equipos de rescate salvaron anteayer a unas 400 personas y algunas fueron llevadas a hoteles de la zona, habilitados como centros de rescate.

Los deslizamientos dejaron cuadras enteras cubiertas con escombros y lodo, que sepultaron a muchos vehículos casi por completo.

La mayoría de las víctimas quedaron atrapadas entre el barro, los escombros y la basura arrastrada por la corriente de agua. Según las autoridades italianas, la catástrofe natural se vio agravada por la falta de medidas de seguridad en las construcciones urbanas.

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