Habría más cambios en Salud, en un Hospital con muchos conflictos

Sesenta millones de presupuesto. Servicios desmantelados. Rayos con un solo médico. Salidas escandalosas como la de Fabián Marina. Corrimientos polémicos como el del Jefe de Odontología. Cambios desde el Ejecutivo que no parecen transformadores ni mucho menos. La admisión desde el Palacio de que la doctora Arias estaría renunciando luego de las vacaciones. Sueldos magros, éxodos y la pérdida de la mística hospitalaria. Funcionarios incomunicados entre sí y con la gente.
El Hospital Municipal transcurre uno de los períodos estructurales más lánguidos y complejos de su historia reciente. La ausencia de una fuerte conducción política, de la valorización del recurso humano y de la mística imprescindible que mueve las montañas aunque los salarios no sean los ideales, han terminado por bajar brazos, desmantelar servicios, provocar éxodos de profesionales y debilitar profundamente a los funcionarios actuales. A tal punto que la Directora de Atención Primaria, doctora Marcela Arias, renunciaría a su cargo después del período de vacaciones. El Ejecutivo decidió algunos cambios días atrás que distan de ser transformadores. La falta de comunicación, el aislamiento de los funcionarios políticos y la incapacidad para escuchar son los puntos flacos en los que todos coinciden.

Aunque la salud pública se lleve 60 millones de pesos de presupuesto este año, la sensación de que no existe una política sanitaria clara y precisa, con funcionarios convencidos que bajen las líneas a profesionales y técnicos es cada vez más generalizada. La figura fuerte y personalísima de Héctor Cura -aunque en los últimos años no fue más que eso, una figura puesta en el bronce- supo ser aglutinadora y sostenedora de la mística hospitalaria. Y en este punto hay que dejar en claro que el problema medular empezó mucho antes de la administración de Eseverri José. El problema de fondo es obra de Helios y varios de sus socios sanitarios que vislumbraron al Hospital como una clínica privada que podía recaudar. El paso del coronel (RE) Roberto Puentes, la llegada del PAMI a través del Coceba al Hospital y la preeminencia del paciente con obra social antes que el enfermo excluido dejaron huella.

En octubre de 2004 se hablaba de las mismas cosas en EL POPULAR: "Mientras la mayoría de sus colegas se queja de que "han convertido el Hospital en una clínica privada", el médico joven habla de que "se ha descubierto que la salud puede ser un buen negocio y a todo se lo ve como a un gasto." Por ejemplo, a la carrera médico-hospitalaria, que es la herramienta destinada a evitar el desfase de "los médicos que entran por la ventana y ganan seis o siete mil pesos y los que apenas llegan a 400". Seis años después, a quince cuadras del Hospital, se construye para celebrar el Bicentenario. Y nada ha cambiado para bien.

La doctora Marcela Arias (Directora de Atención Primaria de la Salud) se sentó en estos días en el despacho de la doctora Marisa Montani (Secretaria de Prevención y Atención de la Salud) para hablar de algunas cosas. Entre otras, la posible salida de Arias después de las vacaciones.

La renuncia escandalosa de Fabián Marina -médico de una unidad sanitaria- y la denuncia del secretario general de los Municipales fueron algunos mojones: "cuando ocurrieron estos dos casos de síndrome urémico hemolítico la gente de Atención Primaria se enteró por los medios; no hay comunicación, no hay una estrategia sanitaria", sostuvo José Stuppia.

Un profesional se quejó de que "Nora Gelso (desde el 18 de enero ex administradora del Hospital) se fue alardeando de que había hecho una maestría de Gestión de Salud, pero nunca la vi en un pasillo, jamás habló con nosotros". La ausencia absoluta de la secretaria Marisa Montani y la levedad del director médico, Alfredo Waimann son las conducciones que no han existido durante estos dos años. El reemplazo de Gelso por un contador desconocido y la suma de un director Asociado para apuntalar a Waimann no parecen tampoco medidas de transformación explosiva. Si se va Arias, coinciden médicos y el propio Stuppia, "se va la virtual reemplazante de Marisa Montani". Y se vuelve a su sala de atención primaria, mucho más tranquila que ahora. No hay nadie a la vista que pueda tomar la posta de una conducción carismática que haga volver a los médicos que se fueron.

"Y el que pierde es el Hospital: paga poco, exige mucho, precariza, deja que se vayan los viejos sabios, residentiza servicios, reduce sectores de la enfermería a planes PECO", decía EL POPULAR seis años atrás.

Todos los consultados -en las antípodas ideológicas y con funciones muy diversas- aseguran que "el factor humano está desprotegido, ninguneado, desvalorizado y no son sólo los sueldos". Mientras el Sindicato pone el acento en la cuestión salarial y la Asociación de Profesionales en la carrera médico hospitalaria truncada quince años atrás, otros, los que añoran los tiempos de la mística, hablan de concepciones mucho más profundas. La inauguración de un aparato con foto y corte de cintas, cuando "si no tiene quien lo maneje no funciona", la falta de estímulo -más allá del económico- a los profesionales, la certeza profunda de que muchos de los que se fueron en los últimos años -gente formada, experimentada y que construyó capital de conocimiento en el Hospital- volverían si existiera una conducción con pasión y carisma. Sin que el sueldo fuera el factor preponderante. No se trata de un sentimiento de pura médula sindical, sino de "bohemia", como definió un viejo médico, ya jubilado.

No hablo

"No, no. Prefiero no hablar", dijo. Es médica y está muy cerca de la Asociación de Profesionales. Son escasísimos los que se juegan públicamente. Apenas los que tienen actividad sindical abierta. El resto prefiere no opinar. Y si lo hacen, susurran apenas. La salida de Carlos Clavero de la Jefatura de Odontología y su aparición pública denunciando "persecución política" terminó de definir a alguno que estuviera haciendo germinar un deseo de participación. Clavero estuvo en la mesa de la asamblea conjunta, es concejal suplente del Pro y el Ejecutivo se limitó a decir, en la voz de Héctor Vitale: "en 2004 hubo 21 mil prestaciones en Odontología. En 2009, 8.000. Algo está sucediendo. Yo hablo por las estadísticas".

El concejal y aspirante a intendente, Ernesto Cladera, comentó en medio de los recibos de Servicios Urbanos que "fuimos al Hospital y estuvimos reunidos con gente de determinados servicios. De repente se abrieron las puertas y había funcionarios mirando con quién estábamos reunidos..." Y Stuppia, que rescataba a Waimann hasta hace poco ahora descree de todos. "Los cambios no sé hasta dónde son efectivos. Si desde el Ejecutivo se les dan directivas a los funcionarios y no tienen poder de decisión, no sirve". E insistió: "los funcionarios no tienen comunicación con la gente" porque "donde hay un poco de comunicación hay una avalancha de reclamos".

Un profesional muy joven, ya desalentado, muestra el recibo de sueldo (ver reproducción). "24 horas semanales, con residencia y especialidad, once años de carrera. El básico y lo que cobro por mes son 780 y 1.400 pesos respectivamente".

En ese marco, el éxodo es constante. "En Rayos hay un solo médico". Y no falta quien recuerde que ese Servicio ganó un torneo mundial de diagnóstico por imágenes hace unos años. Y ahora está desmantelado. "Hay problemas graves en Cirugía, en Anestesia, en Laboratorio". Y ya hay aparatos que "no se reparan ni se reponen cuando ya no sirven".

Un médico ya veterano miró hacia abajo, recorrió las hojas de un talonario de prescripciones y dijo "nunca vi el Hospital así".

Prioridades

La clave de una política sanitaria coherente es definir si la prioridad es prevenir o curar. El sistema privado "necesita enfermos, más enfermos, para recaudar", dice un médico experimentado con profundo desaliento. Sin embargo, el público "debería basarse en evitar que los haya". Si se trata de ingresos, de gastos y de ecuaciones económicas, los beneficios vienen a largo plazo cuando se evitan las enfermedades, cuando al hombre que llega con el sistema cardiovascular hecho trizas por la alimentación y el sedentarismo se le enseñó antes cómo transcurrir por la vida llevando un cuerpo saludable. Cuando al que llega con los pulmones deshilachados por el cigarrillo, los contaminantes, el polvo de las fábricas y después de respirar durante años quién sabe qué cosas terribles que se queman en los hornos, no se lo cuidó de tanta agresión. Cuando no se investigan seriamente las prevalencias de ciertos cánceres en la ciudad que coincidirían con ciertos humos.

También es definitorio que se instalen las cámaras de vigilancia justito a la altura del bicentenario -que en su nombre se vigilará y se pagarán las deudas por lo visto- con la promesa de que el mismo cable conectaría a las unidades sanitarias con el Hospital. Pero de las 20 el hilo sólo llegó a cuatro. No era una prioridad.

Como no parece serlo tampoco la retención de profesionales. Mientras el Intendente asegura en privado que "se van por la plata" otros están convencidos de que la pasión y la adrenalina de los pasillos hospitalarios atraerían a muchos exiliados si se sintieran respaldados, si el Intendente un día se tomara un mate en un Servicio o nombrara funcionarios comprometidos con cada camilla o planteara una estrategia de revalorización íntegra -y no parcial con algunos sueldos de privilegio y muchos estándar- de los seres humanos que trabajan día a día con la vida y la muerte. Que se forman en el Hospital, acumulan un capital intelectual, construyen experiencia y luego emigran.

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