Habrá que refinanciar deuda si no suben más los ingresos

Lo que el Palacio de Hacienda exhibe como superávit fiscal, son los fondos que recibe el sistema de seguridad social. La única forma de atender los vencimientos es préstamos de la ANSeS, aportes del BCRA o una deuda nueva
El Tesoro Nacional deberá salir a refinanciar la totalidad del capital e intereses de las deudas que vencen este año si no logra revertir la tendencia decreciente en los ingresos públicos, ya que el único factor que explica hoy el superávit fiscal son los ingresos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS), que en teoría no pueden ser usados para otro destino que para solventar el pago de las jubilaciones.

Múltiples factores achican la caja del Estado nacional, mientras que por el contrario, la deuda tomó la dirección opuesta y sube al ritmo de la inflación, la recesión y las necesidades de financiamiento.

La recaudación se desplomó en términos reales, es decir considerando la inflación y también la devaluación que sufrió el peso frente al dólar.

En ese sentido, el 23% de incremento registrado en marzo, algunos puntos por encima de lo previsto, no alcanzó para salvar al primer trimestre, que tuvo una suba estimada de recursos de sólo 16,3% en promedio, casi la tercera parte del incremento mostrado en el mismo período del año pasado.

Según un informe del Ieral, el instituto de estudios de la Fundación Mediterránea, el impacto que tendrá este panorama sobre la deuda pública se verá agravado por el hecho de que el Producto Bruto Interno probablemente caiga en términos reales si se consolida el panorama recesivo.

A esto se suma el efecto del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) sobre los bonos que ajustan por inflación, que determinarán un crecimiento del endeudamiento.

Carga para el futuro

Si bien puede acotarse que la Nación encuentra financiamiento fácil y barato en el excedente que genere la ANSeS (que se lo presta al Tesoro a través de una letra), no debe olvidarse que sigue tratándose de endeudamiento público y, salvo que se produzca una licuación de esa deuda en el futuro, podría convertirse en una pesada carga para las futuras generaciones", advirtió el informe.

En ese contexto, el Gobierno deberá maximizar su esfuerzo para refinanciar los pasivos, o encontrar vías de ingresos alternativas. El superávit primario resultó 49,5% inferior en febrero al de igual mes del año anterior.

La desaceleración en los ingresos se debió al virtual estancamiento en los recursos tributarios pero el ahorro también se fue en picada. En una comparación de lo acumulado en doce meses, el valor máximo se alcanzó en agosto de 2008 con un superávit primario de 3,51% del PBI. En la actualidad, este valor se redujo a sólo 2,79% del PBI.

La calidad del excedente fiscal también se vio modificada. En el primer bimestre de 2008, el 59,3% del superávit primario correspondía al Tesoro Nacional, mientras en igual período de 2009 tal excedente virtualmente se esfumó, aportando ahora el Tesoro sólo 0,6% del total.

Eso significa que el Fisco casi no hace aportes para pagar la deuda, lo que implica que si no hay fondos extras, la refinanciación se impone como un camino casi ineludible.

El fuerte crecimiento de los ingresos en los años previos fue por las retenciones (mejores precios y mayores alícuotas), una situación que se revirtió de manera drástica en los últimos meses.

La única posibilidad que tiene el Ejecutivo para completar el camino del refinanciamiento es el aporte que puede hacer el Banco Central.

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