No habrá que declarar el origen de los fondos que se blanqueen

Los diputados K lograron sacar dictamen sin apoyo de aliados y el miércoles se votará en el recinto.
Con retoques tan tenues que no le alcanzaron para sumar aliados, el bloque de diputados kirchnerista impuso ayer en comisión un dictamen favorable al proyecto de moratoria impositiva y repatriación de capitales que se pondrá a votación el próximo miércoles.

Con ese panorama, el oficialismo tendrá una mayoría extremadamente ajustada para sancionar la ley que promueve el Poder Ejecutivo. Así lo reconoció el jefe de esa bancada, Agustín Rossi. De todos modos, el santafesino está confiado en mantener el invicto en la Cámara baja. Sus asesores ya le preparan argumentos para defender el blanqueo: "Es una medida que apuntala la batería de medidas lanzadas para afrontar la crisis internacional", sostienen.

Por presión de la Casa Rosada, los legisladores K de las comisiones de Presupuesto y de Trabajo rechazaron los pedidos para que se incorpore la obligatoriedad de declarar el origen de los fondos que sean blanqueados para ahuyentar la posibilidad de habilitar una vía para el lavado de dinero.

De ese modo, provocaron el rechazo en pleno de la oposición -que ayer dio un portazo y dejó al oficialismo sesionando a solas en la comisión-, además de la resistencia de algunos integrantes de su tropa (tres santafesinos encabezados por Jorge Obeid) y de buena parte de sus socios habituales (Patria Libre, Vilma Ibarra, radicales K), que le negarían el apoyo.

Las únicas modificaciones admitidas al texto original fueron en realidad "correcciones" para aclarar conceptos, tal como las definió el titular de la AFIP, Claudio Moroni, durante el informe que hizo el martes en el plenario de comisiones.

Una de ellas consiste en mencionar entre los beneficios para los evasores la extinción de los procesos ligados al fuero Penal Tributario, excluyendo otras cuestiones de tipo penal, tal como figuraba en el proyecto.

También se agregó en forma explícita que los blanqueadores estarán exentos de declarar el origen del capital ante la AFIP, aclarándose a renglón seguido que ello será "sin perjuicio del resto de las obligaciones que correspondan".

Con ese concepto, el oficialismo apunta a demostrar que se mantiene en pie la obligación de denunciar eventuales manejos sospechosos por parte de los bancos donde los repatriadores realicen los depósitos correspondientes o de los fiscales de la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF).

No fue suficiente para convencer a sectores de centroizquierda con los que el bloque K suele negociar, como los de Claudio Lozano (CTA) y Eduardo Macaluse, del SI. "Es una ley a la medida de las empresas evasoras", dijo Macaluse a Clarín. El radical K Gustavo Serebrinsky advirtió: "No sé qué haremos si insisten en no escuchar nuestras propuestas".

La oposición dejó intempestivamente el salón donde sesionaban las comisiones ayer por la mañana, apenas concluyó el informe de la titular de la UIF, Rosa Falduto. Fue una manifestación unánime de enojo de radicales, macristas, peronistas disidentes y de la Coalición Cívica, acompañados esta vez por el SI y Lozano, porque el kirchnerismo se negó a ampliar la convocatoria a especialistas independientes. Finalmente, la comisión sólo escuchó a tres funcionarios antes de emitir despacho: ayer a Falduto y el martes el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y Moroni, de la AFIP.

Para no pasar sofocones en el recinto, Rossi necesitará reunir 129 votos que le garanticen el quórum. Espera conseguirlos transpirando la camiseta, con 115 propios, los neuquinos del gobernador Jorge Sapag, más otros incondicionales como Ariel Basteiro (socialista) y Silvia Vázquez, la radical que calificó el blanqueo como "una ley histórica".

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