De qué hablan los políticos cuando nadie los escucha

De qué hablan los políticos cuando nadie los escucha

El favor al jefe que salió mal

Oscar Parrilli, secretario general de la Presidencia, quiso anotarse un triunfo con su (ex) jefe. Sin avisarle a Néstor Kirchner, fue él quien envió personal de seguridad e inteligencia al acto de la CGT por el Día del Trabajo, con la idea de organizar el ingreso del presidente del PJ al palco sindical. El baño de multitudes podía parecer un objetivo soñado por el candidato Kirchner. Pero los enviados de la Casa Rosada se toparon con la férrea negativa de los jefes gremiales. La gestión terminó con una llamada furibunda de Hugo Moyano a Parrilli: "¿Qué me estás haciendo? ¿Me querés copar el acto? Ya arreglé con Néstor", fue la diplomática presentación del camionero. El secretario adujo un malentendido y se resignó a buscar en otro lado una alegría para el jefe.

Titubeos. Cualquier espacio es bueno para calmar las ansias de los gremios. Así pasó el martes, en medio de una conferencia del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, en San Telmo. Uno de los participantes le preguntó si, en lugar de las candidaturas testimoniales, no era mejor incluir sindicalistas. A falta de una respuesta, Tomada dio cuatro. Primero, dijo que no era el lugar para hablar de eso. Ante el silencio, deslizó: "Es necesario recuperar mayor presencia sindical en el Parlamento". Pero volvió a retroceder: "No sé si es la única forma de defender a los trabajadores". El silencio seguía. Tomada, al final, concedió: "El movimiento obrero tiene muy buenos representantes y no dudo de que tendrá más y mejores. A eso iba la pregunta, ¿no?".

Para atrás. La repercusión de su proyecto para expropiar bienes de empresas que despidan personal hizo recapacitar al gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá. Sigilosos, tres de sus ministros llegaron ayer a la Cámara de Diputados provincial para convencer a sus propios legisladores de no avanzar con el plan aprobado por el Senado. "Habrá que encontrar una solución distinta", dijo la ministra de Gobierno, Gladys Bailac, a los diputados. Un giro veloz de Rodríguez Saá, que evalúa cada paso pensando en 2011.

Cruzado Anti-K. Después de su ruptura con los Kirchner -que lo sacaron de la vicepresidencia del Senado-, el salteño Juan Carlos Romero avanza en el plan para unificar el PJ disidente. Estos días recorre el país para apoyar a Carlos Reutemann, en Santa Fe, a Francisco de Narváez, en Buenos Aires, y a Eduardo Mondino, en Córdoba, entre otros. En esos círculos hablan de la necesidad de mostrar un peronismo con gobernabilidad. Romero, ex gobernador salteño, fue tajante en una de sus últimas intervenciones públicas: "Si los Kirchner se quieren ir, que se vayan".

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