De qué hablan los políticos cuando nadie los escucha

De qué hablan los políticos cuando nadie los escucha

La creciente influencia militar de De Vido

Que el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, mantiene cierta influencia sobre el matrimonio presidencial no es una novedad. Sin embargo, en el Ejército afirman que la penetración llegó muy lejos. "Talla más que la ministra Nilda Garré en el pase a retiro de algunos militares", comentaron en el Edificio Libertador. Se le adjudica a De Vido un consejero muy conocido en el ámbito castrense: el teniente general retirado Roberto Bendini. Dicen que el ex jefe "sigue influyendo desde el retiro".

EL DIARIO DE NESTOR. El ex presidente Néstor Kirchner no se cansa de repetir en sus críticas a la prensa que él no pretende que le escriban "el diario de Yrigoyen", en alusión al mito según el cual al jefe de Estado radical le componían un periódico con noticias favorables a su gestión. Sin embargo, en el despacho de un destacado diputado kirchnerista recibieron la llamada de un diario de distribución gratuita de clara tendencia oficialista para pedir una columna de opinión. Cuando uno de los colaboradores del legislador rechazó el convite, el editor insistió con el argumento de que le convenía hacerlo porque ése era "el primer diario" que leía Kirchner "todas las mañanas". El argumento no surtió efecto, pero al diputado le quedó en claro cómo debía informarse todas las mañanas.

ESCUDERO NO SE CALLA. La senadora por Salta Sonia Escudero no deja de provocarle dolores de cabeza al oficialismo. Primero acompañó a Juan Carlos Romero y renunció al bloque kirchnerista. Hace un par de días, dobló la apuesta y denunció, durante la entrega de los Premios Parlamentario, que el jefe de su bancada, Miguel Pichetto, se le había acercado para exigirle que entregara la presidencia de la Comisión de Seguridad Interior y Narcotráfico como castigo por su rebeldía. La peronista disidente fue más allá y también hizo público su enfrentamiento con Aníbal Fernández, ministro de Seguridad, al que le rebautizó el cargo: lo llamó "ministro de Inseguridad". Varios kirchneristas se atragantaron escuchando el discurso.

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