De qué hablan los políticos cuando nadie los escucha

De qué hablan los políticos cuando nadie los escucha

"Ya se lo pasé jefe, se lo juro..."

Si alguien buscaba algún indicio definitivo de lo que se denominó doble comando del gobierno de Cristina Kirchner, le bastaría haber asistido a lo que ocurrió en los bastidores del estrado del Congreso durante el discurso de la Presidenta, el día de apertura de las sesiones ordinarias. El teléfono de Oscar Parrilli comenzó a sonar de manera incesante. Del otro lado hablaba Néstor Kirchner (se notaba por el modo en que Parrilli tomaba nota y hablaba). Parrilli pasó un papelito a Isidro Bounine, el secretario privado presidencial. Bounine le llevó el papelito a Eduardo Fellner y éste lo puso ante la vista de la Presidenta. Kirchner llamó de nuevo, enfurecido. Parrilli: "Ya se lo pasé, jefe, se lo juro". Al rato, casi al finalizar su discurso, Cristina Kirchner decía: "Acá me apuntan...", y formulaba una encendida defensa de la estatización de los ahorros previsionales. "Es el defecto de no leer", reconocía luego la propia Presidenta.

Amor y odio. Un funcionario muy allegado a la negociación con el campo relataba en rueda informal en un restaurante de Puerto Madero algunas entretelas del encuentro del martes, del que sorpresivamente participó la Presidenta y que concluyó con algunos acuerdos. Dijo algo más o menos sabido ("la crisis internacional nos obligó a cambiar de posición") y dejó su impresión personal sobre los líderes de la Comisión de Enlace: "La verdad, son buena gente, tipos normales, sencillos, con los que se puede hablar muy bien". Las mieles terminaron allí. Unos segundos después agregó: "Eso sí, a veces querés matarlos. Están hablando con vos y todo el tiempo mandan y reciben mensajitos de textos. ¡Consultan todo! Parece que no pueden hacer nada sin llamar a su gente...".

El humor de Macri. Antonio Gasalla terminaba el martes su última función de Más respeto que soy tu madre y cuando cayó el telón se prestó a los aplausos. Una vez que terminaron las ovaciones, el cómico gritó a la platea: "Mauricio, ¿estás ahí?". Y de pronto se levantó en las primeras filas Mauricio Macri. Cuando la gente advirtió que estaba el jefe del gobierno porteño, comenzó a aplaudir. Muchos se sorprendieron de que no hubiera mayores desaprobaciones más allá de las polémicas en la ciudad, como las surgidas por las recientes medidas de tránsito. "Lo felicito y le deseo éxito en su gestión", le dijo Gasalla. Macri saludó y se fue con una sonrisa, como si hubiera estado todo arreglado.

¿De qué lado estas? A diferencia de la Capital, donde el espacio de centroizquierda no kirchnerista tiene decidido que Fernando Pino Solanas sea su candidato a diputado, el bonaerense Martín Sabbatella todavía mantiene el suspenso sobre sus eventuales socios para octubre. "Queremos que sea nuestro candidato, pero tiene que definir si es antikirchnerista o no", dicen, desconcertados, sus socios de la CTA, Proyecto Sur y el SI de Eduardo Macaluse: les dijo que quiere ser una "versión mejorada" del proyecto kirchnerista. "Así no va a haber posibilidad de acuerdo", se lamentaban quienes visitaron a Sabbatella, algunos de los cuales sueñan con una candidatura de Víctor de Gennaro en los próximos comicios.

Comentá la nota