De qué hablan los políticos cuando nadie los escucha

La negociación que puso a prueba la paciencia del rey

Se habló mucho de las llegadas tarde de Cristina Kirchner en su visita a España. Sobre todo, del plantón que les dio a los reyes Juan Carlos y Sofía el lunes. Pero la paciencia de sus majestades había sido puesta a prueba de antemano. La Presidenta quería llegar el sábado a España, con lo que era necesario que el Palacio de El Pardo -residencia para los dignatarios invitados por el Estado español- estuviera disponible dos días antes del inicio de la actividad oficial. El protocolo real sólo permite cederlo el día previo. Después de más de una semana de gestiones intensas, el embajador Carlos Bettini logró el día extra. El problema fue que cuando la "buena noticia" llegó a Buenos Aires había una contraorden: la Presidenta había decidido, al final, aterrizar el domingo en Madrid. Fue todo un reto para la diplomacia argentina explicarles el cambio a los asesores del rey.

A SOL Y SOMBRA. Juan Carlos Kreckler es la nueva sombra de Cristina Kirchner. Como nuevo director de ceremonial de la Cancillería, es quien prepara y guía a la Presidenta en todos sus desplazamientos en el exterior y cuando recibe en la Argentina a mandatarios extranjeros. Los diplomáticos memoriosos recuerdan el mal paso que tuvo Kreckler hace nueve años, cuando el entonces canciller, Adalberto Rodríguez Giavarini, lo separó de sus funciones como embajador en Viena por haber calificado de demócrata a Jorg Haider, el polémico líder neonazi de Austria en aquellos años. Kreckler acaba de regresar de Dinamarca, donde fue embajador. Y se reencontró con uno de sus hermanos, Luis María, subsecretario de Comercio Internacional. Su hermano Guillermo también tiene trayectoria en la Cancillería y es cónsul en Hamburgo.

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