En off / De qué hablan los políticos cuando nadie los escucha

En off / De qué hablan los políticos cuando nadie los escucha
Un camionero en la corte del rey Juan Carlos.

La invitación oficial a tres integrantes de la CGT a viajar con la presidenta Cristina Kirchner rumbo a España obligó a los sindicalistas a tomar decisiones que nunca se les habían pasado por la cabeza.

El que hizo punta fue el secretario general de los metalúrgicos, Antonio Caló (foto), que ya alquiló un smoking en Buenos Aires para cuando le toque participar de la recepción que ofrecerá a la delegación argentina el rey Juan Carlos I. Mientras el taxista Jorge Omar Viviani lo piensa, el que más se resiste a tomar una actitud similar es nada menos que el jefe de la CGT, Hugo Moyano. "Eso de ponerse un moñito lo hace sentir realmente incómodo", dijo un miembro de su entorno. No sería la primera vez que se vista de traje y corbata para una recepción de gala, aunque en esta circunstancia quizá no pueda escapar a la etiqueta ni desairar el protocolo real. Para el camionero, por ser la primera vez que acompaña a un presidente al exterior, no todo será felicidad. Deberá tomar recaudos y proveerse de algún calmante para el largo viaje, porque, como saben todos en el mundo sindical, le tiene terror a los aviones. Todo sea por el peronismo, dirían en la CGT.

COMO PAPA NOEL. Con el máximo sigilo, el vicepresidente Julio Cobos les otorgó a más de 600 empleados del Senado un regalo de Navidad. Por el decreto 1111/08, del 23 de diciembre, los integrantes de las plantas permanente y transitoria de la Cámara hasta la categoría 5, inclusive, se vieron beneficiados con el ascenso de una categoría, lo cual repercutió en el bolsillo de los trabajadores, en muchos casos, en una suma promedio superior a los 300 pesos. El beneficio alcanzó a todos aquellos que durante más de dos años, en el caso de los permanentes, y cinco, en el caso de los transitorios, permanecieron en el mismo escalafón salarial sin promoción alguna.

PASAJE GRATIS. Visible era la molestia de un encumbrado miembro del bloque oficialista de la Cámara de Diputados con la nómina de legisladores invitados al reciente viaje de la Presidenta a Cuba. Las miradas apuntaban a dos en particular: el peronista Jorge Obeid y el socialista devenido en oficialista Ariel Basteiro. "Los dos votaron en contra de la ley de blanqueo y los premian llevándolos a Cuba; la verdad que no entiendo cuál es la vara con la que miden en Olivos", se quejaba, consternado, el fiel diputado kirchnerista.

CUESTION DE CELOS. La sociedad entre la UCR, la Coalición Cívica y el Partido Socialista deja sus primeras heridas. En el bloque de diputados de Pro dijeron que la intención del macrismo era apoyar el proyecto de emergencia agropecuaria que ayer los otros tres bloques presentaron en el Senado, pero como no los dejaron sumarse debieron presentar una iniciativa propia, muy similar. "Hubiéramos querido anunciar nuestro apoyo a la propuesta, pero lamentablemente no pudimos hacerlo por la oposición del senador Rubén Giustiniani [socialista]. Como la gente nos votó para solucionar sus problemas, vamos a luchar para que esa propuesta tan valiosa tenga éxito", se quejaron los de Pro en un comunicado. Los macristas recuerdan que el año pasado casi todas las iniciativas opositoras se presentaban en conjunto, y temen que la nueva sociedad opositora rompa esa unidad si el socialismo deja fuera a Pro por "razones ideológicas".

AJEDREZ BONAERENSE. Cuando faltan más de ocho meses para las elecciones, las candidaturas bonaerenses ya son víctimas de un juego de ajedrez político entre el kirchnerismo y el peronismo disidente. Quien lo sufrió fue el designado cónsul adjunto en Miami, Gustavo Martínez Pandiani. Resulta que Eduardo Duhalde lo había tentado con una senaduría provincial, pero el Gobierno reaccionó rápido y lo mandó a Estados Unidos. Martínez Pandiani, decano de Comunicación de la Universidad del Salvador, no tuvo opción: rechazar la designación del Gobierno lo hubiera obligado a renunciar a su carrera en la Cancillería.

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