En off - De qué hablan los políticos cuando nadie los escucha

Las fabulosas promesas de Kirchner para alinear a la tropa peronista
A Néstor Kirchner lo desvela la suerte en las elecciones de octubre. Tanto, que ayer escondió rencores y citó en Olivos a los gobernadores Daniel Scioli (Buenos Aires) y Mario Das Neves (Chubut), dos de los que en los últimos tiempos se animaron a cuestionar algunas políticas del Gobierno. El ex presidente trató de adoctrinarlos en un tema que considera fundamental: el alineamiento para los comicios legislativos. Les pidió que "colaboraran" para que el peronismo gane en sus respectivas provincias y les hizo dos promesas: van a tener participación en el armado de las listas oficialistas y él se ocupará de garantizar sus liderazgos provinciales. Tanta generosidad tiene una explicación: octubre es fundamental para el poder kirchnerista.

Fueron enemigos. Uno era un desestabilizador, y el otro, un apéndice de Kirchner. No se querían ni un poquito. Pero las relaciones humanas evolucionan, se ve. El gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, y el ruralista Alfredo De Angeli, ahora se llaman por teléfono, se envían palomas de la paz y se desean salud y buena fortuna. El mandatario provincial llamó ayer al dirigente de la Federación Agraria para saludarlo e interesarse por su estado de salud, debido a que De Angeli había sido operado por la mañana de un pólipo intestinal. El ruralista le dijo que no quería pelearse más y Urribarri respondió que juntos iban a solucionar los problemas del agro. Ya no son enemigos. Es lindo que la gente se quiera.

Los dilemas de Cobos. Otra vez, el vicepresidente Julio Cobos quedó atrapado en medio de una pelea delicada. Después de la enorme cantidad de reclamos que recibió por su reunión con los caciques bonaerenses Leopoldo Moreau y Federico Storani, ayer se encontró con el presidente de la UCR provincial, Daniel Salvador, y con varios intendentes cobistas (encabezados por el pergaminense Héctor "Cachi" Gutiérrez), que le reclaman un acuerdo con la Coalición Cívica en contra de la resistencia alfonsinista. Casi prisionero de las disputas del radicalismo bonaerense, Cobos debe de haber pensado que, después de todo, los líos de la UCR mendocina, dividida cuando el vicepresidente se sumó al kirchnerismo, no eran tan graves.

¿Y el interventor? Parece que el exceso de kirchnerismo desgasta. Por lo menos, es lo que le sucedió al ex fiscal y ex secretario de Justicia Pablo Lanusse, que se encargó de la intervención en Santiago del Estero tras la caída del poder del caudillo provincial Carlos Juárez, en 2004. Pues bien: Lanusse abandonó la política. Está abocado de lleno a su estudio jurídico y ni piensa en volver. Sólo se deja ver en reuniones de ONG, como Poder Ciudadano, Avina o IDEA, de las que forma parte. "Es que es así: Kirchner te destroza, te quema y no tenés más ganas de nada", afirmó una ex kirchnerista que lo conoce bien. Otros colaboradores de Lanusse en la intervención, como Roberto Azzareto y Pablo Fontdevila, se mantienen en la actividad política, pero con un llamativo bajo perfil.

Macri, el dormilón. La relación entre el jefe de gobierno, Mauricio Macri, y el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, empeora cada día. Que ambos se acusen de incapaces no es nuevo, pero ahora a eso, Fernández agregó una nueva descripción: dijo que Macri no conoce las políticas del gobierno porteño -que, dicho sea de paso, conduce-, porque... duerme. Resulta que Macri se enteró ayer al mediodía de una reunión que, por la mañana, Fernández tuvo con el ministro de Seguridad porteño (o sea, de Macri), Guillermo Montenegro. El ministro kirchnerista dijo después por los pasillos de la Casa Rosada que Macri no lo supo antes porque dormía cuando quisieron informarle sobre el encuentro. Fea acusación

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