En off / De qué hablan los políticos cuando nadie los escucha

La sombra del caso Greco en el Senado

En tiempos de debates crispados y de duelo de posiciones irreconciliables, suena increíble que el oficialismo le haya agradecido a la oposición por el fracaso de una sesión.

Sin embargo, eso fue lo que ocurrió el jueves de la semana pasada cuando el jefe del bloque oficialista del Senado, Miguel Pichetto, le dio las gracias nada menos que a su par radical, Ernesto Sanz, por haber impedido que la Cámara alta sancionara el proyecto de ley que gravaba con impuestos varios productos electrónicos. La iniciativa tenía una polémica modificación impulsada por el diputado kirchnerista Guillermo Marconato, que, según se descubrió con el paso de las horas, podría haber favorecido a una empresa de acondicionadores de aire en un negocio calculado en 30 millones de dólares. "Nos salvaron de otro caso Greco", admitió un senador oficialista, bastante aliviado, mientras recordaba aquel famoso pago de 500 millones de pesos, irregular y desconocido por la Justicia, que el gobierno de Néstor Kirchner intentó aprobar a los herederos de un desaparecido grupo empresario mendocino.

Amado

Fue el martes pasado, en una puerta lateral del salón donde Cristina Kirchner almorzó con los directivos e invitados de la CAME. El ministro de Economía, Amado Boudou, llegaba apurado en su auto oficial y se encontró con una enorme guardia periodística que lo esperaba. Debía enfrentar los micrófonos, pero enseguida se tranquilizó. A la primera que vio fue a la movilera del canal C5N Agustina Kampfer. "¿Qué hacés acá?", le preguntó con una sonrisa. Claro, la joven pelirroja es su novia. Ella puso el micrófono y se limitó a escuchar las palabras de su amado.

Regreso

En silencio, reapareció en Córdoba el ex secretario de Transportes Ricardo Jaime. Llegó a la provincia directo de Brasil, adonde había viajado después de su salida del Gobierno, acosado por denuncias por su actuación en los primeros seis años del kirchnerismo. La reaparición del polémico funcionario se dio el miércoles, en un hotel céntrico donde recibió a un reducido grupo del kirchnerismo cordobés. En estricta reserva, dijo que se defenderá "con uñas y dientes" de todas las denuncias judiciales y adelantó que seguirá haciendo política en el oficialismo.

La imagen de Macri

Miguel de Godoy se prepara para desembarcar como el "gran zar" de la relación entre Mauricio Macri y el periodismo. El ex vocero de Fernando de la Rúa, en los días en que manejó los destinos de la ciudad de Buenos Aires, mantiene una larga amistad con Macri y hace varios años que es un "amigo" que lo asesora desde su consultora de comunicación. En pocos meses, dicen, quizás antes del recambio del 10 de diciembre, cuando Pro ya no tenga mayoría en la Legislatura, De Godoy asumirá su cargo y tratará de mejorar la relación entre el periodismo y el gobierno porteño. Aparentemente, quedarán bajo su órbita desde el actual director de Prensa, Gregorio Centurión, hasta el histórico vocero de Macri, Iván Pavlovsky.

El dilema del Lole

Carlos Reutemann, aun con su perfil extremadamente cauto, sigue siendo un imán para la dirigencia del peronismo disidente. La semana que pasó recibió en su despacho del Senado a su colega Juan Carlos Romero, ex gobernador de Salta, quien le llevó su idea de formar una mesa de acción política del peronismo antikirchnerista. Antes de que la charla terminara se sumó al diálogo Adolfo Rodríguez Saá. Los tres ex gobernadores (uno de Santa Fe, el otro de Salta y el último de San Luis) comparten la idea de impulsar una renovación del PJ que armó Néstor Kirchner y que delegó en Daniel Scioli. Pese a las coincidencias, Reutemann no dio más pistas sobre el proyecto presidencial con el que todavía se ilusiona buena parte del peronismo.

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