De qué hablan los políticos cuando nadie los escucha

De qué hablan los políticos cuando nadie los escucha

Una escala para medir a los traidores

Se sabe que para medir la intensidad de los terremotos existen la escala de Mercalli y la de Richter. Néstor Kirchner acaba de inventar una para medir el nivel de las traiciones. El método, un tanto casero, por cierto, consta de seis grados en el que el ex presidente encasilla a aquellos que, según su óptica, le jugaron mal en las elecciones del 28 de junio. Para saber quiénes están en esa lista y en qué nivel de traición se encuentran hay que tener acceso al famoso cuaderno de espiral en el que Kirchner vuelca sus ideas y pensamientos más profundos e íntimos. Allí figurarían desde intendentes hasta dirigentes y legisladores de peso en el peronismo bonaerense y también en el PJ de otros distritos que no apoyaron lo suficiente al kirchnerismo en los comicios legislativos.

SOLO UN SUSTO . Alberto Fernández se pegó un gran susto cuando el miércoles pasado bajó a la puerta del edificio donde vive, el complejo River View, en la zona más moderna de Puerto Madero. Una guardia de periodistas esperaban en la calle, con cámaras y grabadores, y el ex funcionario tal vez haya temido una sorpresa. El día anterior se había anunciado el cambio de gabinete y él, en teoría, no figuraba en ningún cargo. El ex mano derecha de Néstor Kirchner salió por otra puerta y evitó las cámaras. La respuesta a tanto jaleo se supo poco después: en el espectacular edificio vive también desde hace un tiempo Amado Boudou, el flamante ministro de Economía y ex titular de la Anses. Los periodistas que esperaban sus declaraciones se quedaron con las ganas: también salió por otra puerta.

INDIGNACION . Luis D´Elía se indignó cuando la semana pasada Cristina Kirchner llamó al diálogo. "¡Convocó a todos menos a las organizaciones sociales!", se quejó entre sus colaboradores después del discurso presidencial en Tucumán. Fue entonces cuando el jefe del grupo Segundo Centenario y actual mano derecha del piquetero, Hernán Letcher, se encargó de traducir la bronca en un reclamo formal. "Es imprescindible que estemos todos a la hora de discutir el futuro de los argentinos", exigió.

A LA NIEVE . Luego de dejar el gabinete de Cristina Kirchner, Sergio Massa comenzaría en estas horas un viaje a la montaña. "El año pasado les prometí a mis hijos que conocerían la nieve. Pero justo me llamó la Presidenta para asumir la Jefatura de Gabinete. Ahora, cumpliré la promesa", comentó Massa en su círculo privado. Antes de reasumir la intendencia de Tigre, el próximo 24, Massa quiere vacaciones. Serán sólo de una semana. Procurará mantener en reserva su lugar de destino, para tener mayor tranquilidad. Sólo buscará la montaña, porque ni él ni su esposa, Malena Galmarini, son fanáticos del esquí.

AUSENCIA EN CHILE . El vicejefe de gabinete del gobierno argentino, Juan Manuel Abal, no se presentó ayer a la ponencia sobre "Gobiernos de izquierda en el Cono Sur", en el marco del Congreso Mundial de la Asociación Internacional de Ciencias Políticas, que se desarrolla en Santiago de Chile. De acuerdo con el moderador, el politicólogo argentino Andrés Malamud, su ausencia obedeció a "problemas médicos y un poco de hipocondría". En representación de la Universidad de Buenos Aires, Abal debía dar una charla titulada "Un balance de gestión de la Argentina kirchnerista".

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