Habla el primer arrepentido de la mafia de los medicamentos

Habla el primer arrepentido de la mafia de los medicamentos
Gabriel Britto figuró como aportante de la fórmula Fernández de Kirchner-Cobos. Pero ante Crítica de la Argentina reveló que, por necesidad, se prestó para ocultar que el dinero provenía del empresario farmacéutico Néstor Lorenzo.
Gabriel Brito transpira. Sabe que es el primer aportante que relata la trama secreta que une a la mafia de los medicamentos con la recaudación de la campaña presidencial de Cristina Kirchner. Da nombres. Reuniones. Diálogos. Brito era propietario de Global Pharmacy, una sociedad que quebró el año pasado pero figura como donante de 310 mil pesos para el Frente para la Victoria en agosto de 2007. Brito asegura que nunca puso esa plata. Que era de Néstor Lorenzo, su amigo y principal acusado de vender remedios adulterados a la obra social La Bancaria. Brito dejó de ser anónimo el lunes, cuando el juez Norberto Oyarbide dejó en claro frente a los medios que en su investigación constan diálogos "sabrosos y atinentes a la campaña electoral entre el empresario Gabriel Brito y Cappacioli (recaudador K), que también lo echaron del Gobierno".

–¿Por qué dice que no aportó cuando hay cheques que llevan su firma y que luego ratificó frente a escribano público?

–El 4 de agosto de 2007 yo tuve un accidente, mi sociedad empezó a caer financieramente, no me podía mover, tenía la mano derecha quebrada. En ese momento Néstor Lorenzo tiene buenas actitudes hacia mi persona, como amigo, como ser humano. Luego, me pide una serie de cheques con montos desde 45 hasta 78 mil pesos.

–¿Cuántos cheques?

–Eran ocho o nueve. De ésos, había dos de 77 mil y dos de 78 mil que terminaron en el Frente para la Victoria pero yo me enteré un año más tarde, el 19 de agosto del año pasado. Había pasado el triple crimen cuando nos enteramos por boca de Lorenzo de lo que había pasado con esos cheques.

–¿Usted le dio los cheques sin preguntarle para qué eran?

–No. Me dijo que estaba pasando una mala situación financiera, que necesitaba cubrir algunas cuestiones pero que él se iba a hacer cargo de todo esto. Eran cheques emitidos a 45 a 60 días.

–¿Y cómo hizo para cubrirlos? ¿Lorenzo transfirió el dinero a su cuenta?

–No, él nos daba el dinero cash y nosotros lo depositábamos en nuestra cuenta. Pero no nos dio todo. Algunos cheques los cubrió, otros no. Sólo nos dio lo que terminó en la campaña electoral.

–¿A qué se dedicaba su empresa Global Pharmacy?

–Hacíamos auditoria farmacéutica. No comprábamos medicamentos.

–¿Y la relación con Lorenzo?

–Le hacía auditorias sobre la obra social La Bancaria. En algún momento pensé que era un amigo pero me terminó metiendo en un problema grave.

–¿Qué pasó cuando se enteró de que los cheques terminaron en la campaña?

–Me dijo que aportar a la campaña era muy bueno. Empezó con promesas de tener una reunión con Héctor Capaccioli, el recaudador y superintendente de Servicios de Salud.

–¿Usted conocía la vinculación entre ellos?

–Sí, todo el mundo la conocía. No era ningún secreto.

–¿Para qué quería una reunión?

–Él me decía que Capaccioli, en forma de agradecimiento al favor hecho, me iba a dar una mano para hacer determinados negocios, todo referido al sector salud. El 12 de noviembre, el día que lo sacan del poder, Lorenzo me dice "Héctor se va, está en problemas" y me pide que vayamos a la Superintendencia.

–¿Para qué?

–Me dice que le tenemos que hacer un favor a Héctor para que quede cubierto. Fuimos juntos, entramos al tercer piso de la Superintendencia sin registrarnos en ningún lado, fuimos a una sala de reuniones pegada al despacho de Capaccioli. Entonces, aparece Sebastián Gramajo, el responsable financiero de la campaña, y la escribana Andrea Rey. Me explican que es necesario ratificar el aporte.

–¿Por qué ratifica el aporte si asegura no haberlo hecho?

–Lorenzo decía que me iba a ayudar a cancelar el descubierto, a conseguir nuevos negocios.

–¿Había alguien más en esa reunión?

–Estábamos Gramajo, la escribana y yo. Lorenzo se metió en el despacho de Capaccioli. Yo firmo y nos vamos.

–¿Usted conocía a Capaccioli y a Gramajo?

–No, no conocía a nadie. Todo el que conoce la estructura de poder de este gobierno mal puede pensar que Gramajo o el otro responsable, Hernán Diez, puedan manejar ese sistema. Sólo pusieron la firma. Estoy convencido de que no manejaron nada.

–¿Quiénes son los responsables?

–Héctor Capaccioli, Néstor Lorenzo y hasta el propio ex presidente. Nadie puede recibir toda esa plata sin saber nada.

–¿Qué pasó después?

–No me dieron nada. Ahí empecé a mandar mails a todos lados. A diputados, senadores, ministros.

–¿Por qué no fue a la Justicia?

–Es que antes del 28 de junio era imposible creer que iba a pasar lo que pasó ahora.

–El juez reveló diálogos entre usted y Lorenzo sobre los aportes de campaña. ¿De qué hablaban?

–Yo le decía que me cubriera los gastos que habíamos tenido. El tema del negocio que me había prometido.

–¿Qué le respondía Lorenzo?

–Él decía "dejémoslo, no están muertos, esperemos que se vaya Ocaña (la ex ministra de Salud)". Que ya la echaban, que cuando ella se fuera volvían los negocios.

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