De eso sí se habla

Por: Maximiliano Montenegro.

Martín Redrado reclama "voluntad de atender el fenómeno inflacionario" que el matrimonio K ignora en público. Dice que con la recuperación hay riesgo de nuevas subas de precios. Y que "no es concebible que el Banco Central obtenga resultados (antiinflacionarios) concretos si otras ramas de la política económica no despliegan acciones consistentes".

Como suele decir un ex jefe de Gabinete de Kirchner, desde hace tiempo el kirchnerismo funciona con la lógica de cohesión de una secta religiosa: aquel que esboza un cuestionamiento o pone en duda el camino trazado por el líder es apedreado por los fieles que, de inmediato, identifican al díscolo con los enemigos del "modelo". Los intelectuales K y los escribas oficiales se encargarán, luego, de revelar los vínculos del "traidor" con la "oligarquía agromediática", los grandes grupos económicos y el establishment financiero, conexiones que hasta ayer desconocían o habían silenciado. El jefe alimenta esa mística que expulsa potenciales aliados, acalla la discusión interna y conduce a errores y horrores en la toma de decisiones, como quedó demostrado en el conflicto con la dirigencia rural y la destrucción del INDEC.

Tres ex ministros de Economía de Kirchner, Roberto Lavagna, Miguel Peirano y Martín Lousteau, advierten por estos días que altos niveles de inflación –como los que se registran desde 2007– son incompatibles con la disminución de la pobreza. Y coinciden en la necesidad de que el Gobierno deje de ocultar el problema e implemente una política antiinflacionaria.

El presidente del Banco Central, Martín Redrado –otro funcionario, hay que recordarlo, designado por Kirchner–, acaba de sumarse al reclamo. El informe pasó casi desapercibido, porque fue enviado al Congreso el miércoles, en la última jornada hábil del año; pero en los próximos días podría acarrear una fuerte repercusión política.

En la presentación del Programa Monetario 2010, que lleva su firma, Redrado pide "acciones que señalicen en forma clara y creíble la voluntad de atender el fenómeno inflacionario".

El documento no ahorra palabras para llamar la atención del matrimonio presidencial, que ignora el tema en público –según el INDEC, el IPC este año rondará el 8%– y lo minimiza en privado ante sus colaboradores.

Repasemos los puntos principales del informe de Redrado:

* "Superada la prueba del manejo de la crisis, se plantean importantes desafíos de política para retomar un ritmo de crecimiento sostenido en nuestro país. Es necesario complementar estas iniciativas con acciones que señalicen en forma clara y creíble la voluntad de atender el fenómeno inflacionario".

* "Si bien ha experimentado cierta tendencia a su desaceleración, la existencia de registros inflacionarios es un rasgo que no puede subestimarse".

* "Pese a la desaceleración respecto de 2008, la tendencia reciente a la recuperación de la actividad económica ha incrementado los riesgos de incipientes presiones inflacionarias, incluso exhibiendo rasgos de persistencia".

(Paréntesis: en secreto, en el BCRA estiman la inflación en el recesivo 2009 en 14%, inferior al año anterior, pero dicen que se aceleró en los últimos meses a la recuperación del consumo, y que el piso para 2010 sería unos tres puntos mayor: 17 por ciento).

Continuemos con el documento:

* "Por alrededor de medio siglo, la economía argentina ha experimentado procesos recurrentes de alzas en los niveles de precios. Ningún argentino nacido con anterioridad a las dos últimas décadas necesita que se le recuerden los enormes costos asociados a este fenómeno".

* "Niveles de moderados a altos de inflación no sólo afectan negativamente la inversión y la tasa de crecimiento de los países al aumentar la incertidumbre y reducir el horizonte de planeamiento de inversión y el crédito, sino que también deterioran la distribución del ingreso y contribuyen al aumento de la pobreza".

* "La inflación afecta con mayor intensidad a las personas de menores recursos por dos razones. Por un lado, en contextos de aumentos generalizados de precios, el salario real cae fuertemente. Por otro lado, enfrentan mayores dificultades para protegerse contra la pérdida del valor adquisitivo de la moneda".

* "En otras palabras: el impuesto inflacionario es altamente regresivo. Esto no sólo se refleja en las mediciones objetivas del nivel de vida de la población: encuestas en todo el mundo reflejan que los sectores de bajos ingresos son más proclives que los de altos ingresos a mencionar a la inflación como uno de los principales problemas nacionales".

(Otro paréntesis: Redrado menciona que la inflación no sólo aumenta la pobreza. También señala que –según las encuestas– los más preocupados por el problema son los sectores bajos, la base electoral del kirchnerismo. ¿Hay una forma más directa de decirle al ex presidente que debe incluir la lucha contra la inflación en la agenda oficial?).

Finalmente, el titular del Central insiste con la necesidad de un plan antiinflacionario integral. "La orientación antiinflacionaria del conjunto de la política económica es absolutamente crucial. Y esto involucra a todos los actores sociales responsables de fijar los lineamientos de las políticas salariales, de ingresos, monetarias, fiscales y de competencia", afirma.

Otro mensaje para la dirigencia política: la inflación sólo podrá frenarse con la coordinación de políticas entre quienes manejan las distintas áreas del Estado. Se requiere la orden de Kirchner.

"No es concebible que el Banco Central obtenga resultados concretos si otras ramas de la política económica no despliegan acciones consistentes capaces de estabilizar las expectativas de alzas futuras de los precios", concluye, sin ambigüedad.

Versiones. Una interpretación del contundente documento es que el titular del Central, que en septiembre cumpliría su mandato de seis años, pretende hacer las valijas antes, en desacuerdo con anuncios como el Fondo del Bicentenario. De hecho, el escrito dice que "es crucial el retorno a los mercados voluntarios de crédito, sin ningún atajo". Es obvio que para Redrado el pago de los vencimientos de deuda de 2010 con reservas es un "atajo"; y que lo lógico sería pagar los intereses con superávit fiscal y refinanciar los vencimientos de capital en los mercados, una vez cerrado el canje con los holdouts. Es sabido también que considera que el Fondo debió crearse por ley, en lugar de por un decreto. Y que estará muy atento a las impugnaciones en la Justicia y en el Congreso del DNU antes de autorizar el pago de deuda con reservas.

Sin embargo, la preocupación de Redrado por la inflación no es reciente. En un régimen de alta inflación, el Banco Central debió hacer malabares en los últimos tiempos para atender múltiples y contradictorios objetivos: neutralizar tres corridas bancarias/cambiarias –como las ocurridas en los últimos dos años–, desactivar las expectativas de devaluación y alentar el crédito y el crecimiento, reduciendo las tasas de interés. Mientras la inflación ronde el 20%, la desconfianza en el peso persistirá, a la vez que las tasas de interés encontrarán un piso imposible de perforar: ¿Por qué dejaría su dinero en pesos en el banco un depositante si la tasa –que en teoría debería preservar el valor de sus ahorros– fuera la mitad o un tercio la inflación?

Marketing K. Alejándose del marketing K, Redrado expone también un interesante diagnóstico sobre los tiempos que vienen. "Es probable que la mejoría del entorno internacional, la reducción de la fuga de capitales y las perspectivas de una buena cosecha agrícola se traduzcan en una reactivación económica durante 2010. Pero la dinámica de desempeño macroeconómico del próximo período tendrá un perfil necesariamente distinto al observado durante la fase 2003-2007", asegura.

Y efectúa un análisis de la era dorada del kirchnerismo que le erizará la piel a Cristina, obsesionada por desacreditar a cualquiera que hable del viento de cola: "Ese período de muy elevado crecimiento tuvo varias características excepcionales y sería erróneo pensar que en las condiciones actuales las mismas podrán repetirse. La recuperación de la actividad económica estuvo impulsada, en buena medida, por mejoras continuas y sostenidas en los términos de intercambio. En segundo término, la intensidad de la reactivación se verificó a partir de condiciones cíclicas internas muy particulares: una configuración de precios relativos apoyada en el overshooting cambiario y en la existencia de una enorme capacidad ociosa de recursos productivos que tornaron factible financiar la recuperación y la posterior ampliación de capacidad con un uso intensivo de los beneficios extraordinarios captados por las empresas. Ninguna de estas condiciones parece que vaya a reproducirse en el próximo período".

De ahí que el titular del Central crea fundamental en el futuro estimular las inversiones, para ampliar la capacidad productiva y disipar así nuevas presiones inflacionarias. Pero, con inflación elevada, la expansión del crédito para financiar la inversión se dificulta.

Redrado, los ex ministros K y hasta economistas "heterodoxos" –como Aldo Ferrer o Roberto Frenkel– coinciden en el diagnóstico: en 2010 el país volverá a crecer, como mínimo, entre 4 y 5%, recuperando la caída del producto de 2009. Con esa reactivación, la creación de puestos de trabajo alcanzaría a compensar parcialmente la pérdida del último año y medio. Pero la inflación, que en un 2009 recesivo rondó el 15%, se aceleraría de nuevo arriba del 18%, licuando el poder de compra de los trabajadores –especialmente en negro– y neutralizando la mejora de las condiciones sociales. Furia en Olivos. La lista de conspiradores que demandan una estrategia antiinflacionaria es cada vez más larga.

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