Gutiérrez al frente de la Corte

El santafesino volverá a ocupar la presidencia, después de tres años de gestión de Falistocco. Ratificó su compromiso con la modernización judicial y la vocación de consenso.
El santafesino Rafael Gutiérrez fue elegido para presidir la Corte Suprema de Justicia de la provincia en 2010, conforme lo resuelto ayer por los demás integrantes del cuerpo. La elección, técnicamente unánime -cinco a uno, Gutiérrez votó por Eduardo Spuler-, fue en realidad el fruto de un intenso período previo, al que no resultó ajeno el embate del Poder Ejecutivo y que arrojó un conteo de apoyos que no favorecía las intenciones de María Angélica Gastaldi de ocupar el sillón principal.

Por un lado, los ministros tomaban en cuenta el factor geográfico -ya no tan determinante como en la época en que se estableció la rotación entre Santa Fe y Rosario, y más bien alterado desde que hay más ministros del sur- y, por el otro, el posicionamiento del cuerpo para el año próximo, a la luz de las dificultades económicas que se advierten y la importancia estratégica de mantener un frente unido con la corporación judicial, lo que no implica hacerlo con ánimo confrontativo (como temen en el gobierno).

De hecho, en diálogo con El Litoral, Gutiérrez -que tiene mandato hasta mayo como presidente de la Junta Federal de Cortes- se aseguró de cuidar las formas y preservar la uniformidad, en un tono muy similar al estilo que otorgó a su gestión Roberto Falistocco durante los últimos tres años. Y declaró que asumirá su período, desde el 1º de enero hasta el 31 de diciembre de 2010, con "la misma impronta de siempre", según la cual el presidente es la cabeza de la Corte, pero el cuerpo actúa de consuno conciliando la opinión de los seis ministros.

— Pero ¿hay coincidencia de criterios entre los miembros de la Corte o coexisten visiones diferentes en lo político-institucional?

— Creo que en lo fundamental hay coincidencia. Acá lo que preferimos todos es un mejor servicio de Justicia para la gente, con el acompañamiento de todos los magistrados y empleados del Poder Judicial, como ha sido hasta ahora.

— Las relaciones con el Poder Ejecutivo se tensaron bastante con las críticas del gobernador y la sugerencia de renuncias. Y desde el gobierno le atribuyen a usted un perfil más confrontativo. ¿Cómo se perfila la relación a partir de esto?

— Ya la Corte se ha expresado por un comunicado, dando su posición. Espero que, como en todo estado de derecho, cada uno se mantenga en su órbita de competencia. Necesitamos llevar adelante un trabajo en conjunto.

— La Corte le pidió mesura y respeto al gobernador. ¿Cree que eso está faltando?

— Tanto las declaraciones del gobernador como la respuesta de la Corte son públicas y notorias. Esperemos que a partir de ahora se encamine el diálogo en los términos adecuados.

— ¿Cuáles son las principales cuestiones a abordar?

— Lo que tenemos que seguir encarando es la modernización del Poder Judicial, que es lo que la Corte dijo cuando firmó el Plan Estratégico. Tenemos un proceso penal caduco, pero no por culpa de los jueces. La reforma legislativa se hizo en 2006 y ya en octubre de ese mismo año el Ejecutivo planteó modificaciones. Y ahí la tarea es de los legisladores.

— La discusión de fondo aquí es si todo el Poder Judicial está tan comprometido con la reforma como pretende la Corte. ¿Usted cree que es así?

— Yo lo descuento, y así lo demostraron sus integrantes con el trabajo que hicieron, como también los académicos, los abogados, procuradores y todo el arco político. Trabajaron más de 500 personas, no solamente en la reforma procesal, sino también en la ley orgánica, el mapa judicial, la mediación...

— El otro tema ríspido es el funcionamiento del Consejo de la Magistratura. ¿Usted cómo lo ve?

— Bueno, nosotros no lo integramos. Lo que desde la Corte hemos reiterado varias veces es la necesidad de que se cubran las vacantes cuanto antes; que el trámite se acelere todo lo posible.

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