Gustavo Ferrari, el chivilcoyano que es hombre de confianza de De Narváez.

Gustavo Ferrari es chivilcoyano, abogado, empresario, hombre de confianza de Francisco De Narváez y candidato a diputado Nacional (Properonismo).
"Nací en 1957, y soy hijo de una familia chivilcoyana tradicional", dice en el inicio de la charla con La Campaña. "Mi papá Humberto Ferrari, fue -con mi tío- propietario de la Confitería Vallerga".

Los estudios primarios los hizo en la Escuela Normal, el secundario en el Nacional, y a los 17 años fue a estudiar Derecho en la Universidad de Buenos Aires.

"Tengo una historia juvenil en Chivilcoy, y mantengo una relación fuerte con la ciudad. Mis grandes amigos de la vida, son de aquí, y no importa si nos vemos dos o cinco veces al año. Son los verdaderos amigos, los que vienen de la época del secundario", relató.

A partir de recibirse de abogado comenzó su desarrollo en dos planos: "Tengo una historia laboral y una académica. En lo laboral estuve muy metido en el sector privado. Fui director de varias compañías, entre ellas Quilmes, Pepsicola, de empresas del Grupo de Francisco (De Narváez), algunas de medios de comunicación, y también estuve muy ligado a la banca extranjera".

"En lo académico soy profesor en la Facultad de Derecho desde hace 30 años, y también en universidades del exterior".

-¿Cómo se dio el acercamiento a la política?

-Con Francisco y con Mauricio (Macri) iniciamos un camino para acercarnos al sector público, pensando que algo había que hacer.

Entendimos que el fracaso de los últimos años de la Argentina era un fracaso de todos los que no se habían involucrado. Así decidimos meternos y trabajar.

Ya lo hicieron Francisco y Mauricio, y ahora me toca a mí, que soy candidato a diputado Nacional en quinto lugar, con la decisión de renunciar a todo lo privado para dedicarme a lo público.

-¿Cómo se va dando este paso?

-Es un paso complejo, pero tiene su encanto, por el hecho de poder hacer algo por los demás.

Es un desafío que una cantidad de personas que tienen compromiso con el país, empiecen a devolver un poco de lo que el país les dio.

Yo le debo todo a la Argentina. A mí me ha ido muy bien.

La escuela y la universidad pública permitieron que un hijo de personas que trabajaban palmo a palmo, como mis padres, que ni siquiera habían terminado el primario, pudiera llegar a Buenos Aires, estudiar y recibirse. Este es un punto que la Argentina de hoy perdió.

Hay que recuperar el espacio para que los argentinos tengamos la igualdad de oportunidades que perdimos en ese momento.

-Es curioso su planteo, porque se vincula a De Narváez y Macri con la defensa del sector privado, relegando al Estado…

-Nosotros no intervenimos en ninguna privatización.

-Me refiero a la concepción política…

-Es un error. En ese error se cae cuando (Néstor) Kirchner quiere ligarnos a nosotros con la década del ´90.

En el caso de Francisco y el mío, en la década del ´90 trabajamos en un sector, pero no en política, y no teníamos ninguna filiación con el gobierno de ese momento.

Nosotros consideramos que el Estado tiene un rol esencial y determinante, sobre todo en una situación como la que atraviesa Argentina, donde hay una pobreza que requiere especial atención del Estado.

El sector privado no puede resolver el problema de la pobreza. Cuando uno transita la Provincia, cuando vive la inseguridad, la falta de salud, sabe que es deficiencia del Estado.

El Estado tiene un rol irrenunciable. Para eso pagamos los impuestos, y los empresarios deben colaborar. Se necesita que el Estado se meta a resolver los problemas a la gente. Eso no lo va a hacer el mercado. El mercado debe estar inteligentemente regulado, para que exista igualdad de oportunidades, y una sana competencia.

Nosotros participamos de esa postura, sobre todo para la inclusión social.

-¿Qué perspectivas tiene para las elecciones?

-Estamos en una paridad técnica con el oficialismo.

Se frenó la espuma del radicalismo, que apareció tras la muerte de (Raúl) Alfonsín.

Nos preocupa muchísimo el nivel de agravios, calumnias y ataques que estamos sufriendo. Pero tratamos de no responder porque entendemos que hay otra manera de hacer política.

Estamos discutiendo dos países: el país de la furia, del enfrentamiento, el enojo; contra el país normal.

Francisco quiere ser gobernador de la Provincia, y nosotros estamos dispuestos a trabajar con él en la reconstitución de una provincia diferente, que ocupe el rol que le corresponde en la Nación.

-¿Qué proyección ven en el interior?

-La relación de Kirchner con el campo lo ha sumido en un problema.

Estamos adelante, y hay lugares donde discutimos el voto con el radicalismo, no con el oficialismo.

El tremendo desencanto del hombre de campo con Kirchner es evidente. Muestra el alejamiento de Kirchner con el motor productivo de la provincia, que es el campo.

Francisco siempre se manifestó para buscar solución a los problemas de este sector, y eso nos ubica en muy buen lugar.

-¿Por qué el vecino de Chivilcoy debe optar por la propuesta de De Narváez?

-Porque representamos algo nuevo, diferente, que claramente está en las antípodas del estilo de Gobierno que estamos viendo.

Rconocemos que en Chivilcoy ha habido un trabajo muy firme a través de la presencia de dinero del Estado que se ha invertido, y ésto no tiene por qué cambiar.

Nuestra propuesta es la de un país normal, la de una provincia en la que vuelva a sentirse que el campo es el motor del desarrollo. Tenemos claro que no existe crecimiento sin desarrollo.

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