"No me gusta el látigo".

Quilmes llega afilado al clásico de Mardel y De la Fuente, coach novato, da la receta: "Yo doy libertades y soy flexible. No les meto el dedo ahí...".
Como jugador fue de lo mejor del país en los 90, a base de personalidad, defensa y lectura de juego. Aquel alto nivel y sus logros (ganó dos Ligas y jugó dos Mundiales) depositaron a Esteban De la Fuente en la elite. Su oficio le permitió alargar la carrera hasta la última temporada, cuando jugó para Independiente (N) con 40 años. Meses después sorprendió cuando dejó los cortos por los largos: DT de Quilmes, donde es símbolo. El equipo atraviesa su mejor momento (ganó seis de los últimos ocho y está 7°) y el nuevo coach es candidato a Técnico del Año. "No es a lo que apunto. Estoy feliz de estar en Quilmes, de trabajar tranquilo y sólo pienso en ganar y llegar bien a playoffs", dice.

Hoy se viene otro clásico con Peñarol (ver ¿Podrá...). "No creo en eso de la paternidad. Eso es para los hinchas... No se traslada a los jugadores, ni hablo de eso con ellos... Varios ya jugaron clásicos. Cada duelo es una historia aparte, no importa cómo se llega. Peñarol no tiene menos presión por haber ganado más en los últimos tiempos", sentencia De la Fuente, que está 2-2 como DT. Esteban jugó en ambos clubes. Incluso fue la estrella del único Peña que fue campeón de Liga (94). "Pero yo soy hincha de Quilmes y basta... Sufría, tenía angustia, cuando lo enfrentaba. Ni hablar cuando fui uno de los que le ganó y ese año se fue al descenso... Los de Peñarol me putean, quizá deberían recordar más, pero los entiendo", le cuenta a Olé.

Su Quilmes es un equipo luchador, con identidad y funciones claras. "Lo principal fue establecer el rol para que cada uno se sintiera útil... Pero son funciones variables, a veces con mayor/menor protagonismo. Es difícil pero lo vamos logrando. La idea era no tener un goleador sino un equipo con varios que anoten, lo que me gustaba como jugador", explica.

Desde afuera, se lo ve tranquilo, simple, dándole responsabilidad pero también soga a los suyos. "Siempre vi muy simple el básquet y me gusta lo sencillo. Doy libertades y confío en el criterio de cada uno. Sólo a veces tener que recordar conceptos", asegura. -¿Les sacás presión? Cuentan que les dijiste "no hay que tener miedo de jugar en Quilmes".

-Sí. La idea es sacarles presión, ya tienen bastante...

-¿Sos un DT jugadorista? No andas con el látigo...

-Soy flexible. No me gusta el látigo, no sirve... A veces es contraproducente. Con la presiones que tienen los jugadores por ganar, los viajes y partidos, les explota la cabeza...

-Raro. En el mundo están de moda los DT con látigo y se cree que a los argentinos hay que meterles el dedo sabés donde... -No creo que haya que meterles el dedo ahí... Tengo otra filosofía. No sirve entrenar dos horas y media para que todo vaya mejor. Si sale todo bien en 45 minutos, listo... Además, con este grupo no lo necesito, entendió el mensaje... Me pide siempre más. Me solicitó volver un día antes del receso, por ejemplo. Hay compromiso, dedicación y una entrega máxima.

-Ya has sorprendido con variantes de alineaciones y tácticas. ¿Es tu estilo?

-Tratamos, buscamos variantes... Tengo un gran cuerpo técnico que trabaja en equipo. Se busca proponer, incomodar al rival, aunque las lesiones también obligaron... Tengo el personal para cambiar así. Y los jugadores se adaptaron. -¿Vas a sorprender a Oveja, como en Olavarría? Hasta te felicitó.

-No sé, estamos viendo videos... Debemos neutralizar el triángulo Rodríguez-Jackson-González, eso seguro.

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