Guiño a Kirchner de legisladores rebeldes

Sacan una solicitada tras una larga gestión.
La ferviente solicitada kirchnerista ya está lista. Después de 10 días de advertencias telefónicas, reclamos cruzados y hasta amenazas cara a cara, los diputados bonaerenses del PJ que participaron del controvertido almuerzo en Pinamar acordaron firmar una apasionada declaración en favor de Néstor Kirchner.

"Respaldamos y acompañamos a Kirchner en la conducción nacional del PJ", dirá el título del documento, al que tuvo acceso LA NACION, que promete apoyo incondicional a la Presidenta, al gobernador Daniel Scioli y a "las políticas del modelo".

La solicitada será la primera demostración conjunta de respaldo para contrarrestar las confesiones pinamarenses, en las que hubo críticas al estilo de Kirchner, a "la falta de gestión" de Daniel Scioli y al estilo de conducción del PJ provincial del vicegobernador Alberto Balestrini.

De todas formas, ni en la Legislatura ni en la quinta de Olivos creen en ese respaldo sobreactuado. Sólo lo justifican como una manera de aquietar la bulliciosa interna del peronismo bonaerense.

Los que están cerca de Kirchner sostienen que era necesario para frenar las represalias. Ayer insistían en que el santacruceño había prometido venganza después de leer en los diarios el detalle de las críticas, furioso más por cómo se había "operado" la noticia que por el alcance de los cuestionamientos. El ex presidente señaló al menos dos responsables: el presidente de la Cámara, Horacio González, y el jefe del bloque K bonaerense, Raúl Pérez. "La solicitada va a servir para poner las cosas en su lugar y aplacar el enojo", insistía ayer un legislador con acceso a Olivos.

Pero otros peronistas optan por confesar lo que Kirchner se niega a mostrar: debilidad. "Si tuviéramos la fortaleza suficiente, ya los hubiésemos echado", admitió otro legislador que reporta a la Casa Rosada. Desde la gobernación advirtieron el riesgo. Cualquier castigo podría provocar la fractura de la bancada, un tormento latente para Scioli, que ya gobierna con minoría en la Legislatura.

De acuerdo con esa mirada, la solicitada cumpliría otra función: dar un gesto público desmesurado útil para frenar escaladas, pero también funcional al futuro polo de poder legislativo bonaerense.

Las especulaciones, sin embargo, se combinan con un sentimiento menos elaborado: el miedo. Ninguno de los asistentes a la publicitada cumbre en Pinamar imaginó tanta repercusión nacional. La semana pasada, Raúl Pérez se embanderó en disculpas con el jefe de Gabinete provincial, Alberto Pérez. El miércoles, Horacio González hizo algo parecido en un almuerzo con Scioli.

Ambos acordaron que la mejor salida era agachar la cabeza y avanzar con el texto de apoyo. Aunque no fue tan fácil reunir las 37 voluntades de la bancada. De hecho, varios diputados consideraban "innecesaria" la muestra de lealtad. Algunos firmaron a regañadientes.

En medio de la interna, Kirchner planifica otros gestos. El principal: ir contra los intendentes que asegura que fomentaron las rebeliones, como Sergio Massa (Tigre) y Pablo Bruera (La Plata).El 24 de febrero hará un acto en territorio platense para forzar definiciones. Otra forma de blandir autoridad.

Los protagonistas

* Horacio González. Es el presidente de la Cámara de Diputados bonaerense. Fue el anfitrión de la controvertida reunión legislativa en Pinamar. Es uno de los acusados de fomentar las internas.

* Raúl Pérez. Es el jefe del bloque de diputados bonaerenses kirchneristas. Es aliado del intendente Pablo Bruera (La Plata). Ambos son críticos de Kirchner. Su puesto todavía corre peligro.

* Juan Garivotto. Diputado provincial por Mar del Plata, fue uno de los más críticos en el encuentro pinamarense. Fue uno de los diputados que ya firmaron la solicitada de corte ultraoficialista.

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