Guerrillas unidas contra Álvaro Uribe

Los cúpulas de los dos movimientos armados llamaron a todas sus unidades a "parar la confrontación" y luchar "con firmeza" contra las aspiraciones reeleccionistas del presidente. También ordenaron el respeto "a las poblaciones no combatientes".
Después de tres años de enfrentamientos y más de 300 muertos, las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) acordaron la paz para dedicarse "con unidad, firmeza y beligerancia" a luchar contra el gobierno de Colombia y una posible reelección del presidente Álvaro Uribe. "La comprensión de las exigencias del momento y nuestra condición revolucionaria nos conduce a ordenar a todas nuestras unidades a parar la confrontación entre las dos fuerzas a partir de la publicación de este documento", anunciaron las cúpulas de ambos movimientos tras una reunión mantenida en algún lugar de "las montañas de Colombia" durante noviembre.

Las tensiones entre las FARC y el ELN se remiten a la época de su fundación, hace casi medio siglo, pero se convirtieron en guerra abierta a partir de 2005. Ese año, un integrante del ELN asesinó a un mando medio de las FARC y dio inicio a enfrentamientos abiertos que muchas veces fueron aprovechados por el gobierno. En mayo pasado, el propio Uribe dijo que el ELN no firmaba la paz porque tenía "miedo" a las FARC, que las triplica en número y poder de fuego.

"Los miran las FARC de ladito y se devuelven porque son muy cobardes", dijo en esa ocasión el presidente. Fue a mediados de este año que el jefe del ELN, alias Gabino, pidió públicamente a su par de las FARC, Alfonso Cano, el cese de la "confrontación fraticida" que mantenían. A seis meses de ese pedido llegó el acuerdo.

Los comandos guerrilleros coincidieron ahora en denunciar que EE.UU. ha convertido a Colombia "en una gran base militar a su disposición para ahogar en sangre la resistencia de nuestro pueblo". "El enemigo común es el imperialismo norteamericano y su oligarquía lacaya. En su contra, comprometemos toda nuestra energía combativa y revolucionaria", enfatizaron las cúpulas de ambas guerrillas en su comunicado conjunto.

En el extenso documento publicado por la Agencia de Noticias Nueva Colombia (Anncol), que difunde noticias de la guerrilla colombiana desde Estocolmo, las FARC y el ELN llamaron, además, a "no permitir ningún tipo de colaboración con el enemigo del pueblo; el respeto a la población no combatiente, a sus bienes e intereses, así como hacer uso de un lenguaje respetuoso entre las dos organizaciones revolucionarias". "Asumimos el compromiso de habilitar los espacios y mecanismos que permitan esclarecer las verdaderas causas que nos han llevado a esta absurda confrontación en algunas regiones del país, superarlas y trabajar por resarcir los daños causados", acordaron los rebeldes.

El pacto de no agresión entra las dos guerrillas colombianas llega en un momento en que distintas ONG advirtieron que el modelo de seguridad democrática impulsado por Uribe, y que tantos éxitos ha logrado contra las FARC, tiende a agotarse. Al mismo tiempo, intenta boicotear los intentos del presidente por lograr una reforma constitucional que le permita aspirar a una segunda reelección. Ningún vocero del gobierno había comentado hasta anoche el documento.

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