La guerra que no fue, en la visita a Chile de Cristina

La "lucecita" de esperanza que en 1978 supo ver Antonio Samoré, el cardenal que sacrificó su salud y prácticamente su vida para detener el delirio armado de las dictaduras a cada lado de la Cordillera, brillará con fuerza hoy en el encuentro que mantendrán aquí las presidentas Cristina Kirchner y Michelle Bachelet.
A treinta años de la guerra que no fue, Cristina llegará por la tarde a esta ciudad del extremo sur chileno para suscribir con Bachelet una declaración conjunta y acuerdos para afianzar la relación bilateral.

La sede del encuentro será el edificio de la intendencia local. Allí se firmará un acuerdo de cooperación espacial y otro de promoción comercial, y después de conversar a solas ambas presidentas irán a la escuela "República Argentina", donde anunciarán el llamado a concurso para la construcción del "Monumento a la Integración" , en MOnte Aymont, en la frontera entre ambos países.

Mañana, Cristina y Bachelet viajarán con sus comitivas a Monte Aymont, dejarán colocada la piedra fundamental de la obra y se recordará la mediación del cardenal Samoré. La intervención del papa Juan Pablo II llegó el 22 de diciembre de 1978, el mismo día que se pusieron en marcha las operaciones militares para dirimir la disputa por el Canal de Beagle. La mediación logró detener la guerra y abrió el camino al Tratado de Paz y Amistad de 1984, cuando en la Argentina ya se había restaurado la democracia.

Samoré no llegó a verlo concretado. Objeto de hostilidades y difamación de parte de los militares argentinos, según dejaron testimoniado los cronistas que vivieron la época, el cardenal resintió su salud, sufrió varias internaciones y finalmente murió de un paro cardíaco en 1983, a los 78 años.

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