Guerra PROperonista en suelo bonaerense

Macristas, narvaecistas y felipistas amenazan con formar bloques separados en caso de no lograr la jefatura de la bancada de legisladores.
No habrá unidad PROperonista en la Legislatura bonaerense. Todavía faltan reuniones y negociaciones privadas para definir la organización parlamentaria que arrancará en diciembre, pero las internas del espacio opositor se reproducen, a nivel provincial, con operaciones y enojos cruzados.

A pesar de la voluntad unionista de Francisco de Narváez, los 19 legisladores PROperonistas se dividirán en dos o quizás en tres bloques distintos, uno macrista, otro felipista y otro narvaecista.

Entre los principales motivos está la tradicional pelea por los cargos: un solo bloque implica una única jefatura y, por lo tanto, menos recursos, menos información y poder. A ninguna de las tres patas del PROperonismo le seduce la posibilidad de ceder espacio. A partir de diciembre, la Legislatura tendrá siete legisladores vinculados a Felipe Solá (por Unión Peronista), seis por el macrismo y seis por el narvaecismo (Unión Celeste y Blanco).

"Olfateo que vamos a un esquema de interbloque, manteniendo la independencia, los cargos administrativos y acordando cierto criterio común a la hora de votar", admitió el legislador Ramiro Gutiérrez, leal a De Narváez.

El empresario bajó línea de unidad. Ante las ruidosas internas del Acuerdo Cívico y Social, apunta a instalar un frente "sólido". Solá no coincide del todo con su socio. El ex gobernador reproducirá, en la Legislatura, la organización que intenta armar en el Congreso: un bloque de peronistas no K que trabaje junto a Unión-PRO.

Con los felipistas casi afuera, la alternativa unitaria cae sobre macristas y narvaecistas. "Si el felipismo hace la suya, tenemos que conformar bloque de Unión-PRO. Así, podemos aspirar a la vicepresidencia de la Cámara", se conformó el macrista Ramiro Tagliaferro. La vicepresidencia primera le corresponde a la segunda minoría. Jorge Macri, con el aval de su primo Mauricio, ambiciona ese cargo, pero se conforma con presidir el bloque. Piensa que se lo ganó por perseverancia, perfil alto y portación de apellido. De Narváez, su enemigo privado, se opone. A Solá tampoco le resulta muy simpática esa posibilidad.

Los narvaecistas le cuestionan su concentración de poder y recursos. A los felipistas les fastidió alguna que otra "operación de prensa" que le atribuyen al primo Jorge.

Por ahora, fría, fría la unidad PROperonista en la Legislatura bonaerense.

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