Guerra de narcos en Río: derriban un helicóptero y hay 12 muertos

La violencia estalló ayer en Río de Janeiro, elegida hace diez días como la ciudad olímpica de 2016, con el ímpetu de una guerra declarada. Temprano, los comandos narcotraficantes que controlan las favelas de la zona norte de la capital carioca, derribaron un helicóptero de la Policía Militar (equivalente a la provincial).
Allí murieron dos agentes. Por la tarde se desató una batalla sin cuartel entre traficantes y gendarmes. El total de víctimas ascendía anoche a por lo menos 12 personas, pero fuentes oficiales dijeron que el número puede ser mayor.

Los propios policiales admitieron que habría además otras 8 personas heridas, sin precisar a qué bando pertenecían. El momento más dramático se produjo cuando una escuela se incendió por causa del combate. "Nunca vi tanto tiroteo, ni sé de dónde venían las balas" gritaba, agitada, una adolescente que corría ladera abajo del morro, en busca de refugio. En la comunidad de la sierra de los Macacos los habitantes cerraron las puertas y permanecieron durante horas tirados debajo de muebles, camas o cualquier cosa que sirviera para evitar ser alcanzados por los disparos.

Como ocurrió otras veces, el brote de vandalismo empezó con una pelea entre las dos fracciones del narcotráfico que controlan la ciudad: el Comando Vermelho (Comando Rojo) y la rival Amigo de los Amigos (ADA). La disputa era por la conquista de un punto de distribución: la favela Vila Isabel. Luego siguió en las inmediaciones de la Villa Olímpica, donde más de 100 policías se enfrentaron con las dos bandas delictivas.

Al anochecer de ayer un tractor vial derribaba los parapetos montados por los soldados narcos para entorpecer el desplazamiento policial. Los "soldados" de la droga respondieron con la captura de automóviles y una decena de ómnibus de pasajeros incendiados. Al anochecer otro tractor vial intentaba derribar las barricadas montados por los soldados narcos para entorpecer el desplazamiento de la represión. Las fuerzas policiales tendieron entonces un cerco a los morros Macacos y Sao Joao.

El presidente Lula Da Silva ofreció ayer al gobernador de Río, Sergio Cabral, el envío de tropas federales de elite frente a la violencia. Cabral hasta anoche había descartado aceptar el ofrecimiento.

El secretario de Seguridad Publica del Estado Fluminense Jose Mariano Beltrame sostuvo que había desplazado 4.500 hombres para controlar una confrontación con un nivel de conflictividad pocas veces visto. Desde hacía algún tiempo habían menguado los hechos que colocaban a Río como una de las ciudades más peligrosas del mundo.

Beltrame declaró que su secretaría ya estaba al tanto de que iba a producirse la disputa originaria de toda esta historia: el enfrentamiento entre los grupos enemigos. Los periodistas le preguntaron por qué, entonces, la Policía no montó una acción para prevenir el desastre. Su respuesta fue: "Lo que pasa es que uno de los grupos que invadió el morro (para conquistarlo como punto de venta de la cocaína) debe haber entrado al lugar por un sendero distante del lugar donde estaban apostadas las fuerzas de seguridad".

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