La Paz y la guerra.

SELECCION: Justo el día después del 1-6 contra Bolivia, Humbertito Grondona atacó a Maradona por no escuchar a Bilardo y detonó la interna de la conducción. Hay otra relación en crisis.
Diego, tranquilo, dale para adelante, esto fue un accidente". Era la 1.20 de la madrugada del jueves cuando el chárter que trajo de regreso a la Selección de Bolivia aterrizó en Ezeiza. Tras bajar de la máquina, Maradona y sus jugadores tomaron un bus en la pista y de ahí fueron al predio. Diego estaba a punto de arrancar su Mini Cooper cuando le avisaron que en el hall esperaba Julio Grondona. El entrenador entonces fue hacia el presidente, que lo estrechó en un paternal abrazo y le susurró la frase de apoyo. Con el gesto del hombre más fuerte de la AFA podía suponerse que el cimbronazo del 1-6 en La Paz se iba extinguiendo. Pero no resultó de ese modo...

Como en su momento se pudo entrever el conflicto que derivó en la renuncia de Riquelme, hace ya varias semanas que subyace en las entrañas del equipo nacional el deterioro de la relación Maradona -Bilardo. Y la goleada en el Siles hizo detonar la interna. Porque desde la cancha de Tristán Suárez, Humbertito Grondona prendió la mecha tras el amistoso del Sub 17. "El entrenador de la Selección me parece que es demasiado inteligente. Va a saber resolver bien esta situación. Yo sólo digo que sería importante que escuche a la gente con mucha experiencia, que no consulte a cualquiera. Es simple: si yo tuviera al lado a un entrenador campeón del mundo como Menotti o Bilardo, sería muy tonto si no lo escuchara", disparó uno de los ideólogos de la llegada de Diego y Bilardo a la Selección. Además, el hijo del capo de la AFA apuntó: "Esto tiene que servir de experiencia. Hay que trabajar y no subestimar a los rivales".

¿Oportuno? ¿Oportunista? Lo cierto es que el secretario de selecciones juveniles aprovechó el momento más débil del ciclo de Diego para disparar. El historial del conflicto que pone al Diez y su gente de un lado y a Bilardo y a Humbertito del otro habla de un Maradona que, apoyado en la confianza de un tipo que lo acompañó en las malas como Mancuso, se fue sintiendo más fuerte para prescindir de la tutoría del Narigón. Así, las horas semanales compartidas entre técnico y manager se fueron reduciendo con el paso de los meses y el distanciamiento se fue acentuando con las idas y vueltas del caso Ruggeri más un par de declaraciones públicas del Diez.

Lo cierto es que el Doctor y Humberto se sienten desplazados y acusan a Mancu de separarlos de Diego. Mientras, del otro lado deslizan que el Narigón está lejísimo de ser el entrenador campeón del mundo que tenía a Burruchaga tirando los centros en Nantes y a Ruggeri cabeceando en Madrid...

Claro que ayer hubo algo más que las palabras del hombre al que Diego vedó del cuerpo técnico porque "si no viene Ruggeri tampoco Humbertito". Bilardo, que observó de civil toda la semana de trabajo en Ezeiza, apuntó una lista de discrepancias en la preparación del equipo que, dicen, le habría dicho a Don Julio. ¿Qué critica el Narigón? a) que los jugadores recién se concentraran el jueves anterior al partido con Venezuela; b) la libertad otorgada al plantel el domingo por la noche; c) que no hubiese ninguna jornada de doble turno; d) cuestionamientos a los PF y cuerpo médico. Del lado maradoniano dicen que Bilardo no participa de la planificación porque casi no emite sonido y que más de uno en Ezeiza se pregunta cuál es su función. También repudian el momento elegido para plantear la discusión ("¿Por qué Humbertito no habló después del 2-0 a Francia?"). Igual, esperan tranquilos sabiendo que la figura de Diego ganaría cualquier pulseada. Mientras que detrás de la nariz de Bilardo se espera para la semana que viene "un anuncio importante". ¿Será la figura de Burruchaga como opción B a la siempre postergada llegada de Oscar Ruggeri?

La paz queda cada vez más lejos, allá, como a 3.600 metros del altura...

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