La guerra gaucha de Moreno

Por: Ricardo Roa

Un ministro de Scioli se animó con un pedido expreso de bajar las retenciones, igual que gobernadores K y no K. Randazzo, el ministro del Interior, dice que si al campo le va mal, a la Argentina le va mal. Y Massa piensa que la sequía es una buena oportunidad para acercarse a los ruralistas sin demasiados costos políticos.

Cualquiera de todas estas cosas era inimaginable durante la pelea con los productores del año pasado, cuando la consigna de Kirchner era ponerlos de rodillas.Pero por esas disociaciones habituales en el mando kirchnerista, Guillermo Moreno hace todo lo contrario. Y sin reportar al área de Agricultura y tampoco a los ministros. Anda por los campos, maneja a dedo la distribución de forrajes y se reune con tamberos de Santa Fe y Córdoba sin siquiera informarle ni a Binner ni a Schiaretti .

Según su costumbre, Moreno circula sin patente. Y como siempre, lo hace por orden de alguien o alguien con más poder que él no lo frena. El juego se parece al que se intentó sin éxito durante el conflicto del 2008: dividir al campo. Una versión remixada del conmigo o sinmigo de Herminio Iglesias.La mayor sequía en 47 años y la falta de políticas agropecuarias se llevaron el 20% de esta cosecha, según estimaciones privadas. Son 19 millones de toneladas que representan una pérdida de exportaciones por 5 mil millones de dólares y de 2 mil millones en ingresos fiscales. Esto ya se perdió. El punto ahora es si habrá alguna compensación del Gobierno a los productores. Es lo que esperan gobernadores e intendentes del propio kirchnerismo, ansiosos por recuperar al menos parte del voto del campo en los comicios de octubre. Y evitar que la oposición se quede con todo.

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