La guerra del consultorio.

Maradona le mandó una carta documento a Aguilar y el resto de la CD de River pidiendo que se retractaran. Y a traves de su abogado, aseguró que él se hará el psicofísico si antes se lo hace JM.
Segundos afuera, ¡tercer round!

"Diego acepta hacerse los estudios psicofísicos, con la condición de que también se los realice el presidente Aguilar...".

Primero, Maradona criticó con dureza el estado del campo de juego del Monumental en vísperas al partido contra Colombia, por las Eliminatorias. Después, River se calzó los guantes y contragolpeó con un descargo presentado por el vicepresidente Julio Macchi en la Asociación del Fútbol Argentino, en el que River pidió conocer las condiciones contractuales del técnico y los resultados de sus exámenes psicofísicos. ¿Y stop? No: esta vez, el cross de derecha partió desde el rincón maradoniano: "Es una injuria, ¿cuál es el objetivo del pedido de River?" intervino el abogado Héctor Leguisamón, apoderado de Diego, precisamente quien firmó la carta documento que el entrenador le envió a River exigiéndole una rectificación de la nota enviada a la AFA. La guerra del consultorio.

Enojado con la reacción de River luego de sus descalificaciones al campo de juego del Monumental, Maradona recurrió a un instrumento legal para fijar posición y dejar en claro que llevará la pelea hasta las últimas consecuencias. "Me dirijo a Ud. a fin de intimarlo para que dentro del término de 48 hs., en forma personal y como presidente del Club Atlético River Plate, se retracte públicamente de la injuria tipificada en el art. 110 del Código Penal, que ha proferido al señor Diego Armando Maradona...", se reflejó en el documento que, al cierre de esta edición, en River desconocían. "... Todo ello bajo apercibimiento de promover la pertinente querella criminal y la respectiva acción civil por daños y perjuicios (...)". En ese contexto, la intimación de Diego no se ciñó sólo al presidente de River sino que se hizo extensiva a todos los integrantes de la Comisión Directiva que hubieran firmado la carta que el club le envió a la AFA.

Contestada la afrenta, Maradona fue más allá y dobló la apuesta: dejó asentado que aceptaba hacerse los examenes psicofísicos que pretendía conocer River ("más uno de alta complejidad"), con la "condición" de que tanto Aguilar como el resto de los dirigentes que firmaron la nota se realicen un examen "idéntico" bajo la supervisión del doctor Alfredo Cahe. Y mientras Julio Grondona le da forma a una mudanza a la cancha de Central y dice que "lo que sucedió es parte del Boca-River", ahora sólo falta que aparezca el candidato Passarella pidiendo rinoscopías para todo el mundo...

Comentá la nota