La Guardia Imperial.

Los Guerreros de Caruso posaron para Olé antes de encarar la última batalla contra Newell´s. Lucero, Zuculini, Grazzini, Martínez, Lluy y Aveldaño festejaron después de haber conseguido la permanencia.
¿Les gustarán los disfraces? ¿Se animarán a ponérselos? ¿Sentirán vergüenza? Las dudas previas quedan pulverizadas al instante. Apenas se abren las bolsas provistas de la ropa especial, los jugadores de Racing (los seis titulares ante los jujeños) se transportan con una velocidad supersónica a la infancia. Se transforman. Se divierten como niños. Se descostillan de la risa cuando se miran. Y mutan en guerreros, algo así como los que les mostró Caruso Lombardi de la película 300 para motivarlos antes de que le ganaran 3-0 a Boca. Lo que hacen es colocarle prendas a ese espíritu batallador que expusieron a lo largo del campeonato y que les permitió huir por fin de la Promoción.

Hay clima de fiesta, de cumpleaños. Lo generan ellos. Desde que entran al estudio fotográfico hasta el momento de la despedida. Y surgen diferentes posturas frente a la vestimenta. Acelerado como siempre, con un entusiasmo desbordante, Franco Zuculini es el primero en colocársela. Inquieto, espada en mano luego de desenfundarla impetuosamente, amenaza a sus compañeros. Aunque uno evita esa intimidación: Lucas Aveldaño. El defensor, muy prolijo, acaba de agarrar un papel con una foto impresa de un guerrero para dirigirse al baño y salir hecho una réplica impecable. Aplicado al igual que cuando defiende, aparece con cada pieza en su lugar. Y como puede, logra hablar seriamente al menos por unos segundos: "El equipo jugó con mucho coraje y corazón. Eso fue clave para zafar de la Promoción". Zucu, desde su sangre caliente, convencido, vocifera que "este plantel se mató, dejó todo, fuimos fieras que se comieron la cancha, nos ganamos el respeto".

A Braian Lluy se lo ve contento porque madrugó a los demás y consiguió el mejor escudo de los disponibles. No conforme con eso, intenta clavarle su espada en la zona abdominal a Sebastián Grazzini. Lucero observa todo con una sonrisa radiante, a la vez que argumenta: "La unión del grupo fue el espíritu de este logro. Y se vio un equipo muy solidario que nos empujó a sacar esto adelante". Matías Martínez no hizo a tiempo de elegir demasiado y se quedó sin casco. "Me cagaron", se resigna. En la cancha, en cambio, jamás claudicó. "Fuimos muy guerreros. Para sumar puntos -dice el Chaco-, metimos en toda la cancha y corrimos hasta la última pelota. Jugando bien o no, la cuestión era mantener la categoría". Grazzini, el de mayor técnica del grupo, no se caracteriza por la garra, aunque pondera ese atributo y otros. "Tuvimos unos huevos impresionantes y en parte del campeonato hasta jugamos bien. Además, hubo mucha humildad, compañerismo y compromiso con la camiseta", asegura el Mágico.

Una tarea difícil. Con todos ya disfrazados, llega el tiempo de las fotos. Se reúnen en un sector y comienzan a dispararse los flashes. Pero algo no sale bien: siempre hay alguno de ellos que no puede contener la risa y se tienta, lo que los aleja de la actitud combativa que se requiere. Cansado de varios intentos fallidos, al fotógrafo se le ocurre proponerles que griten al unísono para que, al fin, muestren un gesto agresivo acorde con la situación. "¡Aaaaaaah!", resuenan los alaridos una, dos, tres, diez veces, hasta que terminan casi disfónicos. Mientras tanto, entre toma y toma, hay dos espectadores de lujo atentos a cada pose. Se trata de Gonzalo Pérez y Juan Cruz Respuela, dos juveniles que acompañaron a Zucu hasta Olé a bordo de su auto, e inmortalizan lo que ven. Con los ojos bien abiertos, perplejo, el volante toma fotos. El delantero, en tanto, registra las secuencias desde su cámara grabadora, sin perder movimiento alguno.

"Por favor avisen cuándo sale esta nota", piden, ansiosos, al mismo tiempo que vuelven a su vestimenta propia y se retiran en fila. Ya regresaron al aspecto normal. Sin embargo, en el interior de los seis (como en el del resto de sus compañeros) llevan el alma guerrera, a la que los hinchas le agradecen.

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