¿Te guardás alguno?

¿Te guardás alguno?
Lionel Messi metió el primer gol del Barcelona, que derrotó por 2-0 al Dinamo Kiev por la segunda fecha de la fase de grupos de la Champions League. El zurdo sigue dulce: lleva seis gritos en los últimos cinco partidos oficiales de su equipo. ¡Leo, que la pólvora siga intacta para las finales de la Selección con Perú y Uruguay!
Después de la derrota de la Selección frente a Paraguay, Lionel Messi regresó a Barcelona. Declaró que "no gano los partidos solo". Se refugió en la protección que le da Pep Guardiola. Volvió a contagiarse del tiki tiki de un equipo que juega de memoria. Y volvió a descoserla. Seis goles en cinco partidos, incluyendo el que le hizo esta tarde al Dinamo Kiev y que sirvió para encaminar el primer triunfo del Barsa en la fase de grupos de la Champions League. Ahora, sólo resta cruzar los dedos para que no afloje de cara a las dos finales que la Selección disputará ante Perú y Uruguay...

Leo jugó contra el Inter, como visitante, por la Champions: 0-0. Gritó dos goles frente al Atlético Madrid, por la Liga. Tres días después, por el mismo torneo, volvió a meter dos goles, ante el Racing de Santander. No convirtió ante el Málaga, aunque asistió a Ibrahimovic en el primero de los dos goles. Y hoy, con una de esas definiciones que se repiten en el zurdo, selló su sexto grito en los últimos cinco partidos oficiales del Barcelona.

Recibió el pase por la derecha, corrió en forma paralela a la línea de fondo, dentro del área, entre varias piernas rivales. Sacó un zurdazo seco, bajo, que el arquero ucraniano no logró desviar en el primer palo. Y así, el Barsa se tranquilizó. El Dinamo fue rival mientras estuvo 0-0. Luego, sufrió. Messi tuvo dos jugadas de cara al arquero, en las que definió, apurado, al cuerpo. Le puso un lindo pase a Xavi, que el cerebro del equipo no transformó en el 2-0. Sufrió un manotazo del brasileño Leandro Almeida, quien vio la amarilla. Y participó del segundo gol: tocó con Ibrahimovic, el sueco asistió a Pedro y el zurdazo del canterazo selló la historia.

Comentá la nota