Guaraníes frenan con troncos el trabajo de varias máquinas

Ayer, integrantes de la comunidad mbya guaraní de la aldea Alecrín, ubicada en la localidad de San Pedro, cerca de Pozo Azul, arrojaron troncos sobre el paso de un obraje de la empresa Harriet para impedir el trabajo de las máquinas sobre las tierras que reivindican como propias y en las que se encuentra su ancestral cementerio.
Desde la empresa forestadora Harriet SA informaron que las obras están paralizadas en las cercanías del cementerio, por lo que no entienden el entorpecimiento de las tareas. Es más, ayer a última hora, iban a realizar una denuncia policial para que se les permita reanudar las actividades en las tierras que jurídicamente le pertenecen.

La comunidad sostiene que la tierra es propiedad del pueblo mbya guaraní, al asegurar que “tenemos posesión ancestral del territorio, pues nos encontramos asentados en este lugar hace más de 200 años, desplegándonos desde la ruta 20, en un radio aproximado de 5.000 hectáreas, sin embargo no se nos ha reconocido la titularidad registral”, dijeron.

La comunidad de Alecrín denunció la profanación del cementerio y recibió el apoyo de otras comunidades y del Equipo Misionero de Pastoral Aborigen (Emipa), que hicieron llegar su preocupación al gobernador de la provincia, Maurice Closs, por medio de un escrito.

En asamblea, representantes de algunos pueblos mbya resolvieron además hacer público su malestar por la “criminalización de una madre de la comunidad Guapoy”, que fue denunciada por Asuntos Guaraníes debido al cuadro de desnutrición de su criatura.

“Nos llama la atención que el organismo designado para acompañarnos, en lugar de dar solución, pretende castigar a una madre que ya tiene suficiente dolor”, dice el acta Aty Ñechyro.

Una intervención

Los integrantes de la aldea mbya guaraní de Alecrín, durante la semana pasada habían solicitado a las autoridades provinciales, especialmente del Ministerio de Ecología, que intervengan y realicen una inspección en las tierras que ocupan por el "avance" de una empresa privada sobre su territorio.

El cacique Enrique Benítez había denunciado la profanación de una tumba donde fue sepultado un niño el pasado 3 de este mes, luego de que integrantes de la empresa Harriet exigieran el retiro del cuerpo del cementerio porque aducían que "nuestra comunidad estorbaba en el desarrollo de la empresa".

Una comunidad que crece

La comunidad de Alecrín creció notablemente durante los últimos años con familias provenientes de Cuña Pirú (Aristóbulo del Valle) y Tecu Arandú (Pozo Azul).

"Esta comunidad tiene cerca de 300 años, y desde que llegó la gente de la empresa nos echaban y al tiempo volvíamos, a mis abuelos un día los echaron", explicó el cacique Enrique Benítez.

Desde el entorno de la firma aseguraron por entonces que en el lugar residían tradicionalmente dos familias y también trascendió que el apeo había sido acordado con los de la comunidad mbya.

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