Guapos de barrio

Guapos de barrio
Gallego, en ganador, siguió con la ironía. Y Caruso, con la herida abierta y desde un lugar incómodo, le tiró con una bomba atómica.
Nunca se habían enfrentado y su partido duró más que 90 minutos...

Ricardo Caruso Lombardi, con heridas sangrantes, empezó a tirar golpes contra un Américo Gallego al que la sangre, tras ganar, le alimentó el órgano que mejor la funciona cuando la excitación lo supera: la lengua. El Tolo cumplió con su promesa de responder después del partido y fue irónico. El Tano tiró golpes directos. Y mientras el ganador decía que a Racing le dejó "demasiados problemas", que en la Academia "ven esta camiseta roja y, viste...", que su equipo más que al Bayern Munich se pareció "al Barcelona", que "los clásicos se ganan" y que "no hay que hablar antes de los partidos", el perdedor, tan hemorrágico como verborrágico, se subía a la campera del Tolo y lo hacía bolsa pack. Que para él Gallego "no existe" y no se le quiere "parecer en nada", que "se desubica" y que el técnico rival "en el segundo tiempo se la pasó pidiendo la hora". Duro.

Las chispas nacieron el campeonato pasado. Quizá por celos o porque a su equipo le hacían de a cinco mientras Racing marchaba a paso firme, Gallego se mordió más de una vez la lengua para evitar nombrarlo a Caruso. Eran tiempos en los que el DT de Racing regalaba bicicletas, plasmas, ropa y demás productos de ramos generales, y a Américo se le ocurría subir la apuesta: prometió sortear un auto si su equipo terminaba tercero. La movida le salió pésima: ese Independiente no paró de arrastrarse.

El fuego apareció en la semana previa a su primer choque. "Tampoco vamos a jugar contra el Bayern", se molestaba Caruso. "Más que línea de 3, van a venir con línea de 5, más defensivo", arriesgaba Gallego. Los dos vivieron el partido sin saludarse ni mirarse. Y cuando se consumó el 2-1, se vio una descarga del Tolo, con insulto incluido y apuntando hacia dónde estaban o el banco o la tribuna local. Y luego lanzó la irónica balacera salando la herida de enfrente.

Ayer volvió a hablar Gallego en radio La Red. Sin hacer referencia directa a Caruso Lombardi. Pero a Ricardo le hizo ruido una frase de Gallego que necesita un contexto, ya que hablaba de la falta de definición que tuvo el Rojo: "Hay dos equipos que hacen la diferencia: Estudiantes y Vélez. Si Estudiantes lo agarra ahora a este Racing le hace seis o siete goles porque cada vez que te pisa el área, sacás del medio. Y yo quisiera que Independiente haga lo mismo", explicó el DT. ¿Puro fútbol o fútbol con ironía en el medio? Caruso eligió la segunda opción y, en Fox Sports, vomitó un monólogo... "Si dijo eso de Estudiantes, ¿por qué no le hizo siete goles él? Se piensa que inventó el fútbol. Si yo llegara a hacer la mitad de lo que dice o hace, ¿sabés cómo termino? Cuarenta metros bajo tierra. Si está caliente por otra cosa y se engancha cuando le meten púa... Qué me tiene que contestar si nunca hablé de él. Para mí no existe. No me quiero parecer en nada a él". Gallego eligió no responder. "Caruso está distrayendo la realidad porque está comprometido. Y así se habla de esto y no de lo que hace mal", definieron en su entorno.

Caruso quedó contra las cuerdas, tirando golpes. "Si lo empatábamos, no sé qué hubiera hecho. Cuando iba perdiendo con Vélez ya estaba con el bolso en la puerta. Acá respetan mucho por la trayectoria. Pero eso no significa que venga a verdugüearme. Soy bueno, pero no tonto". concluyó.

Uno ironizando desde el currículum; el otro golpeando desde el dolor. En el barrio aparecieron dos guapos que juegan su propio clásico, que no da puntos ni engorda el promedio. Sí: que de poco sirve.

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