Los guantes del Mono dejaron su huella

Navarro Montoya se retiró ayer, a los 43 años, y tras atajar durante 25 temporadas, empezará su carrera como DT; "Estoy entre los cuatro mejores arqueros de la historia del fútbol argentino, con Carrizo, Gatti y Fillol", opinó
Mantiene el pelo largo, aunque las entradas en la frente son más pronunciadas que cuando empezó a escribir su historia en el fútbol argentino, allá por abril de 1984. Ingresa en uno de los salones de la planta baja del hotel Faena de traje, vestimenta que lo acerca mucho más al próximo rol de entrenador que al de jugador. Ayer, Carlos Fernando Navarro Montoya le puso punto final a su carrera de arquero. Había pasado las bodas de plata con los guantes puestos, pero a los 43 años dijo basta. "No hubo un clic. No fue algo puntual por lo que decidí el retiro. Las cosas se fueron dando naturalmente. No fue fácil. Cuando no se puede dar el ciento por ciento... Dejo de lado 25 años hermosos, en los que he sido muy feliz. Es un adiós, pero también un gracias", dijo el Mono para romper el hielo en una tarde gris y fría.

Enseguida aclaró que se dedicará a ser DT. "Me preparé para ser entrenador y siento la necesidad de seguir ligado al fútbol. Ya hablé con Diego Soñora, que trabajará conmigo, y se sorprendió con la noticia", dijo Navarro Montoya, que se acordó de su familia: papá Ricardo, mamá Mirna, sus hermanas Nancy y Carla; su esposa Alejandra, y sus hijos Ezequiel y Michelle. A quien le dedicó un homenaje especial fue a su hermano Ricky: "Mi momento más feliz en el fútbol fue cuando con Boca salimos campeones de la Supercopa 89, en la cancha de Independiente. Porque fue la última vez que con Ricky dimos una vuelta olímpica juntos, ya que poco tiempo después falleció. Fue como un regalo del cielo por lo que la familia estaba sufriendo en ese momento".

A los seis años, volaba de palo a palo en el Parque Avellaneda. Hincha de Boca y fanático de Hugo Gatti, el destino quiso que fuera él quien reemplazara al Loco. Y le tocó debutar nada menos que frente a River, el 18 de septiembre de 1988, en el Monumental. El Mono se destacó y Boca ganó 2 a 0 con goles de Perazzo y Graciani. Fue el principio de una historia con 400 partidos con los colores azul y oro (344 locales y 56 internacionales). Además de haber sido el N° 1 xeneize hasta 1996, cuando Carlos Bilardo decidió el fin de su ciclo, acumuló 825 minutos con el arco invicto y batió el récord que tenía Antonio Roma en 1964. "El fútbol me dio algo grandioso porque yo de chiquito soñaba con ser mejor que Gatti. Eso no, porque era imposible, pero pude escribir una página similar a la de mi ídolo."

Navarro Montoya pasó por muchísimos clubes y fue dirigido por otros tantos entrenadores, pero más allá de aceptar su identificación con Boca, prefirió no elegir con qué escudo respondió en su mejor nivel. "Siempre pensé que el mejor momento era el que estaba por venir y ésa fue una de las claves por las que me mantuve tantos años. Fui uno de los pocos jugadores de Boca que fueron aplaudidos por los hinchas de River", comentó. Su última camiseta fue la de Tacuarembó, de la primera división del fútbol uruguayo. Llegó en febrero de 2009, jugó nueve partidos (ganó dos, empató uno y perdió seis), aunque se desvinculó en mayo tras un incidente con el presidente Daniel Alvernaz, con quien discutió en un tono fuerte los premios que debía recibir el plantel.

En líneas generales, siempre dejó un muy buen recuerdo de los clubes en el que atajó y mantuvo una autoestima que utilizó como motor para seguir, para sobreponerse a situaciones adversas de los equipos. Por eso a la hora del balance, no sorprende que ayer el Mono haya confirmado lo que le había dicho a LA NACION el 14 de enero de 2003, en Mar del Plata, mientras arrancaba una pretemporada en Chacarita: "Mantengo la opinión. Estoy entre los cuatro mejores arqueros de la historia del fútbol argentino. Viene Amadeo Carrizo, Hugo Gatti, Fillol y yo. No es fácil estar durante más de 20 años en los primeros planos. El fútbol fue generoso conmigo, pero estoy convencido de que dejé una marca y eso es lo más difícil en esta carrera".

14 camisetas vistió el Mono en su carrera: Vélez, Indep. Santa Fe (Colombia), Boca, Extremadura, Mérida y Tenerife (los tres de España), D. Concepción (Chile), Chacarita, Independiente, Gimnasia LP, A. Paranaense (Brasil), Chicago, Olimpo y Tacuarembó (Uruguay).

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