Gualeguaychú, más dividida por el corte de la ruta a Uruguay

Surge un grupo de vecinos que reclama que se libere el camino y hay internas en la asamblea
GUALEGUAYCHU: Ni siquiera la alegría por la llegada de los carnavales parece unir tantas voluntades aquí como la oposición visceral a la pastera UPM (ex Botnia) sobre el río Uruguay. Pero algo cambió en los últimos meses: ya no todos callan su fastidio con el corte de ruta que, desde hace más de tres años, impide el paso hacia la frontera.

La crisis económica y un nuevo verano que no termina de colmar las expectativas locales reavivaron el debate por la conveniencia de mantener la barrera colocada en noviembre de 2006 en el kilómetro 28 de la ruta 136, a la altura de Arroyo Verde. Y un grupo de vecinos, entre los que se cuentan comerciantes que añoran el ingreso de turistas uruguayos y el paso de los viajeros argentinos, está decidido a no desaprovechar la oportunidad.

El grupo, que se autodenomina Ciudadanos Movilizados contra el Corte de la Ruta 136, surgió en octubre pasado y en los últimos tres meses recolectó más de 5000 firmas contra la continuidad de la barrera en Arroyo Verde. Y aunque denuncian ser presionados por los miembros más radicales de la asamblea, aceptaron dialogar y ser fotografiados por LA NACION.

"El corte sigue porque hay 30 asambleístas que no se dan cuenta de que existen otras alternativas contra la pastera", sostuvo el empresario Abel Martínez Garbino, quien no desconoció el respeto que entre la población despierta la lucha de la asamblea, pero criticó: "La barrera es contraproducente desde que logramos que el Gobierno enviara el caso a la Corte de La Haya. Sólo genera malestar en el gobierno uruguayo, que es a quien debemos convertir en nuestro aliado contra Botnia".

La frase esconde el cambio de rumbo del grupo frente a una fallida organización previa de comerciantes. "Estamos en contra de la presencia de Botnia, pero no coincidimos con un corte que está destruyendo siglos de unión con Fray Bentos", expresó el docente Francisco Aisburu Gramajo.

A su lado, la comerciante Cristina Garciarena apuntó al núcleo del interés de la organización: "Antes del corte pasaban por esta frontera más de 35.000 camiones y casi 300.000 autos anuales. Hoy se van a Colón y a Concordia, que están creciendo todo lo que se ha caído Gualeguaychú en este tiempo".

Aunque enfatizó que "más del 95% de la población quiere que Botnia se vaya", el intendente local, Juan José Bahillo, aceptó que la ciudad atraviesa el "menor momento de armonía" entre quienes difieren acerca de continuar o no con el corte. "Lamentablemente todavía no están dadas las condiciones para que ambas partes se puedan encontrar", dijo el jueves a LA NACION.

Un día después, la policía debió intervenir para calmar los ánimos de un grupo de asambleístas que insultó a quienes juntaban firmas contra el corte.

Además de la lucha contra Botnia, la otra coincidencia entre los comerciantes, el municipio y la asamblea es la expectativa depositada en el rol que pueda jugar en el conflicto el presidente electo de Uruguay, que ayer se reunión con el gobernador entrerriano, Sergio Urribarri (de lo que se informa en la página 11).

"A diferencia de Tabaré Vázquez, Mujica acertó en decir que el problema es Botnia, no sólo el corte", opinó Bahillo.

Tensiones en el camino

Mientras tanto, en el seno de la Asamblea todavía repercuten los recientes cruces hacia Fray Bentos de varios turistas que lograron burlar el corte sobre Arroyo Verde, lo que generó un debate en torno a la desprotección de la barrera y sus cuidadores, aunque también levantó suspicacias acerca del accionar de los cuidadores del piquete (de lo que se informa por separado).

Con todo, los líderes locales se muestran inflexibles.

"Si los jueces de La Haya dicen que Botnia puede continuar, mantendremos eternamente el corte, porque es el Estado quien debe obedecer al tribunal, no nosotros", disparó Juan Veronesi, a tono con Osvaldo Fernández: "Este proceso sólo concluye cuando Botnia se vaya y los jueces europeos entiendan que sus empresas no pueden hacer aquí lo que tienen prohibido en sus países de origen".

Mientras esperan ese fallo internacional, los asambleístas entrerrianos preparan una riesgosa jugada política: convocar a toda la ciudad para decidir si se mantiene o no el corte de la ruta que lleva al puente binacional General San Martín. Una suerte de plebiscito informal.

Para una fuente con acabado conocimiento del avance de la causa en el Tribunal de La Haya y de aceitados contactos con los referentes del piquete, el riesgo no es tal. "El fallo no va a ser favorable, sino muy malo o menos malo. Los asambleístas esperan que la bronca de la gente les devuelva el apoyo popular."

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