El Grupo de los Siete lo hizo otra vez

Después de dos años de silencio, las entidades de la industria, la banca, el comercio, la Bolsa y la construcción concretaron su segundo encuentro en un mes. Buscan plantear al Gobierno su agenda de prioridades. Le apuntan a Moyano.
A un mes de las elecciones, el Grupo de los Siete volvió a marcar presencia. Las cámaras patronales de la industria, la banca, el comercio, la Bolsa y la construcción mantuvieron ayer su segunda reunión en un mes luego de dos años de silencio. Esta vez no asistieron ni la Sociedad Rural ni Confederaciones Rurales Argentinas, la primera ausente con aviso y la segunda sin explicaciones oficiales. Fue un almuerzo en la sede de la Unión Industrial Argentina convocado la semana pasada por su titular, Héctor Méndez, quien viene marcando diferencias cada vez más pronunciadas con el gobierno nacional. La sola reunión de este bloque del poder económico constituye un hecho político, aunque los participantes de la comida optaron por limitar su mensaje a ese punto, sin comunicados ni declaraciones quejosas. Aun así, anticiparon que de ahora en más habrá encuentros periódicos y el próximo será en junio, probablemente en la Bolsa de Comercio.

El G-7 nació en 1984, entonces como Grupo de los Ocho, en respuesta al encuadre que empezaba a marcar el gobierno de Raúl Alfonsín con Bernardo Grinspun como ministro de Economía. La entidad tuvo una activa participación en esa década, sugiriendo líneas de acción de política económica. En los ‘90, el nucleamiento empresario acompañó con entusiasmo las privatizaciones, el desmantelamiento del Estado y la aplicación sin anestesia del Consenso de Washington. Tanta exposición en esos años los llevó a bajar el perfil cuando el menemismo entraba en su ocaso y así se mantuvieron, con apariciones esporádicas, hasta ahora, que vuelven a admitir su intención de reconstituir el espacio. El sentido siempre es el mismo: juntarse para defender intereses comunes.

En la reunión de ayer estuvieron Jorge Brito por Adeba, Adelmo Gabbi por la Bolsa, Carlos de la Vega por la Cámara de Comercio y Diego Buracco por la Cámara de la Construcción, además de Méndez. Hugo Biolcatti, de Sociedad Rural, faltó por encontrase de viaje, mientras que Mario Llambías, de CRA, no estaría muy entusiasmado por cierta "condescendencia" de sus colegas hacia el gobierno.

Los equipos técnicos de las entidades están trabajando desde hace tres semanas en la redacción de una agenda de temas de su interés. "Primero la escribimos y después veremos para qué sirve", indicó el presidente de una de las cámaras que fueron ayer a la UIA, en respuesta a la consulta de este diario sobre si se está elaborando un documento para presentarle al Gobierno con las "inquietudes" empresarias.

A la UIA le preocupa lo que califica como el avance de Hugo Moyano. Méndez consiguió que las distintas corrientes de la central fabril lo acompañen en su proyecto de reflotar el G-7. Logró superar las resistencias dentro de la entidad, imponiendo la visión de que hay que aprovechar el contexto político de un kirchnerismo ya no tan avasallante para recuperar terreno. En esa línea, Méndez impulsó este martes un comunicado que plantea una dura queja de la UIA por las "demoras en los reintegros" de IVA a los exportadores y la creación de un cargo de 14,5 dólares por cada container de importación o exportación que se mueve en las terminales portuarias, lo que le atribuyen a Moyano. "Si no nos movemos, Moyano nos saca cada vez más", afirmaron en la UIA.

En otra de las cámaras plantearon a Página/12 que al G-7 le preocupa dejar en claro el "rol de la empresa privada". También dijeron que tratarán de hacer fuerza para la creación del Consejo Económico y Social, un proyecto que suponen que el Poder Ejecutivo concretará después de las elecciones.

Aunque la intención de la reaparición del G-7 es exhibir la agenda empresaria, en una de las entidades aseguraron que no hay vocación de confrontación abierta con el gobierno. Brito y Gabbi, dijeron, siguen teniendo buen diálogo con el Ejecutivo.

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