En vez de zar, grupo de especialistas

Los tres grandes de Detroit deberán someter sus planes de reestructuración ante las autoridades para recibir ayuda. La comisión especial estará bajo supervisión de Tim Geithner, titular del Tesoro y hombre del sistema financiero.
El presidente Barack Obama le encargó a su secretario del Tesoro, Timothy Geithner, la creación de una comisión especial para supervisar el rescate del sector automotor en Estados Unidos. En contraposición con la figura del “zar del automóvil” que se detalla en el plan de rescate aprobado a fines del año pasado, el gobierno prevé un grupo de especialistas que recibirá los planes de reestructuración de las terminales norteamericanas. Las compañías General Motors y Chrysler son las más comprometidas, del grupo de las tres grandes de Detroit que integran junto a Ford. Las autoridades de GM celebraron la iniciativa de Obama, mientras que una comisión de la firma en Europa rechazaba el presupuesto de saneamiento presentado por la casa matriz en el Viejo Continente. Los directivos en Europa insisten en que la compañía se deshaga de dos de sus principales marcas.

No descansará sobre los hombros de una sola persona, como se previó en un primer momento, sino en todo un grupo. El paquete de 14.500 millones de dólares que se recuperó en diciembre último preveía la figura de un “zar” que estaría a cargo de la ejecución del monto del rescate. Sin embargo, la Casa Blanca desistió de la idea de designar un administrador federal único para supervisar la recuperación de los fabricantes con ayuda estatal. En cambio, la tarea la llevará a cabo una Comisión Presidencial del Automóvil que estará, a su vez, bajo la tutela de Geithner y del consejero económico de la Casa Blanca, Lawrence Summers.

En el sector se especulaba con que, precisamente, la elección del hombre clave explica parte del retraso en la puesta en marcha del programa de rescate automotor. En diciembre último, la administración Bush entregó 17.400 millones de dólares: 4000 millones para Chrysler y el resto para GM. Ford, por su parte, rehusó toda ayuda, afirmando que podría recuperarse solo.

La comisión contará con un equipo interdisciplinario de especialistas de áreas como Economía, Trabajo, Transporte, Comercio y Energía. Entre los nombres sobresale el del ex banquero de inversiones y especialista en reestructuraciones Ron Bloom, asesor cercano del presidente del sindicato unido de trabajadores del acero.

El anuncio del “equipo Geithner” se produce a escasa horas de que GM y Chrysler den cuenta hoy de los avances alcanzados luego de recibida la ayuda en diciembre. Las autoridades de ambas automotrices deberán justificar el uso de las sumas adelantadas y luego realizar una rendición de cuentas más exhaustiva, exigida a más tardar para el 31 de marzo próximo. Si no logran convencer al Congreso de la pertinencia de sus planes, las sumas ya entregadas deberán ser devueltas y los 7000 millones de dólares adicionales prometidos a cada una serán anulados. Esto les dejaría escaso margen a las terminales para otra cosa que no sea colocarse bajo la protección del Capítulo 11 de la Ley de quiebras.

Con el agua al cuello, General Motors celebró la decisión de revitalizar el plan de rescate de parte de Obama. “GM aplaude la creación de una Comisión Presidencial del Automóvil”, manifestó la compañía a través de un comunicado que distribuyó durante el mediodía. El documento prevé, “en el largo plazo, una oportunidad para establecer una relación constructiva con la Comisión”.

De todos modos, la prueba de fuego será hoy. Hasta ayer, General Motors y Chrysler ultimaban los detalles de sus planes iniciales de reestructuración, que presentarán ante el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Mientras, GM seguía embarcada en dos negociaciones paralelas: por un lado, con el sindicato unido de trabajadores del sector automotor para intentar conseguir concesiones que reduzcan sus costos, y por el otro, con los tenedores de bonos, para achicar parte de los 27.500 millones de dólares que tiene de deuda. Según una publicación de The Wall Street, GM considera declararse en bancarrota, suspender los pagos y crear una nueva compañía.

Por su parte, el comité europeo de GM advirtió que el plan diseñado por la casa matriz “no es viable” y que la “única opción razonable y posible” para garantizar el negocio en el Viejo Continente y evitar posibles despidos masivos es segregar las marcas Opel y Saab. “En caso de que finalmente se aplique el plan de viabilidad en Europa, no habrá gobierno ni banco que dé avales para cerrar plantas y despedir miles de empleados”, advirtió el comité

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