Grupo de choque de chacareros agredió a los hermanos Rossi

Sin nocturnidad pero con alevosía, una treintena de manifestantes de la localidades de Llambí Campbel y Emilia agredió ayer a los hermanos Agustín y Alejandro Rossi a la salida de una reunión que terminaban de mantener en la sede de la Municipalidad de Laguna Paiva, ciudad santafesina de 15 mil habitantes ubicada a 35 kilómetros al norte de Santa Fe capital.
Los agresores se identificaron como militantes de la causa del campo y arremetieron a huevazos, piedrazos, patadas y bosta de vaca contra sendos automóviles de los diputados santafesinos del Frente para la Victoria.

   Alejandro Rossi recibió un duro golpe de puño en su espalda, mientras al Volkswagen Bora del presidente del bloque oficialista le rompieron el parabrisas luego de estrellarle un objeto contundente.

Al acecho. El grupo atacante, que esperó durante dos y media para actuar por sorpresa, rechazó en dos oportunidades invitaciones directas para dialogar con Rossi. "No nos interesa hablar", contestaron.

   Después del mal momento, los Rossi recibieron una oleada de solidaridades. Empezando por la presidenta Cristina Fernández, que llamó personalmente para brindar su apoyo. Medio gabinete nacional colapsó el teléfono del Chivo, al igual que el propio gobernador Hermes Binner y el vicepresidente Julio Cobos, entre otros. Una colaboradora directa y de primera línea del senador Carlos Reutemann también atosigó el celular del Chivo, poniéndose a disposición.

   "Me llamó todo el mundo, y muchos llamados no deben haber entrado. Quiero descartar cualquier interpretación política de este hecho lamentable. Mi decisión es continuar trabajando en la provincia como lo vengo haciendo hasta ahora" explicó a La Capital Agustín Rossi.

   Desde antes de las 10 de la mañana unos 25 manifestantes llegados a Laguna Paiva especialmente para la ocasión se unieron a un puñado de locales, y quedaron a la espera de la anunciada llegada de los diputados nacionales para manifestarles su repudio a la política nacional agropecuaria. "Guerrillero, montonero fracasado" sintió que le gritaban, entre insultos, Alejandro Rossi ni bien se aprestaba a ingresar a la Municipalidad.

   "Si no fuera porque es triste y también dramático que en la Argentina existan grupos ajenos a los principios democráticos, la verdad fue un poco cómico, nunca en mi vida me habían acusado de guerrillero", comentó ya distendido el barbado diputado Alejandro Rossi.

Historia repetida. El método de acción directa con alta dosis de violencia fue una característica determinante en la rebelión ruralista durante el largo conflicto por la 125. Cortes de rutas, requisa de camiones y mercaderías y amedrentamiento a quienes sostuvieron la posición que impulsaba el gobierno nacional, como la sufrió el propio Chivo Rossi en la puerta de su domicilio en Rosario, durante 2008.

   Cuando la acción violenta era sostenida y aceptada por una trama social mayoritaria, y naturalizada por los medios de comunicación, no lucía como violenta. Pero cuando la acción de fuerza queda desnuda de apoyo popular, como sucedió ayer en Laguna Paiva, cumple un objetivo directamente contrario al buscado.

   Pasadas tres horas del episodio, Alejandro Rossi reflexionaba ante La Capital con una pregunta: "¿Sabrá esta gente (por los manifestantes) que lo único que nosotros hicimos fue votar como diputados legítimamente electos, una ley sobre una tasa aduanera, que además por nuestra intervención se modificó en dos oportunidades y a favor de ellos?

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