El grupo británico Lloyds, al borde de la nacionalización

El grupo británico Lloyds, al borde de la nacionalización
El gobierno de Brown decidió comprar hasta el 77% de su capital
PARIS.? La gravedad de la crisis financiera mundial quedó demostrada ayer, cuando el gobierno británico tuvo que abandonar una vez más sus principios liberales y se resignó a comprometer 367.000 millones de dólares para asegurar activos tóxicos del Lloyds Banking Group Plc (LBG).

En contrapartida, la participación del Estado pasará de 43% a 65% en el capital de esa entidad surgida de la fusión de los bancos HBOS y Lloyds TSB, en octubre pasado, y llegará a un máximo teórico de 77% si se contabilizan las acciones especiales. Pero el gobierno de Gordon Brown aceptó no desbordar el límite de 75% para evitar una nacionalización de facto del banco.

En la primera operación, el gobierno había invertido 24.000 millones de dólares, cifra que le acordó el control sobre el 43% del capital.

El acuerdo prevé una franquicia de 35.000 millones de dólares, es decir que el LBG será responsable del primer tramo de pérdidas y 10% de las pérdidas adicionales, mientras que el Tesoro será responsable del total restante.

El Lloyds es el principal grupo británico de préstamos hipotecarios para operaciones inmobiliarias.

A cambio de la garantía masiva del Estado, el LBG se comprometió a aumentar sus créditos al consumo familiar y a las empresas en 40.000 millones de dólares en el curso de los próximos dos años. El grupo también deberá pagar intereses por valor de 22.000 millones de dólares mediante un programa escalonado de reembolsos que se extenderá hasta 2016.

El gobierno había llegado recientemente a un acuerdo similar con el Royal Bank of Scotland (RBS), que tuvo una pérdida récord de 34.000 millones de dólares en 2008. Poco antes de anunciar esos resultados, RBS colocó en el esquema gubernamental de protección activos tóxicos, créditos dudosos e hipotecas por valor de 460.000 millones de dólares.

LBG y el RBS son los dos últimos grandes bancos británicos que aún no estaban bajo control del Estado.

Esta es la cuarta participación estatal de importancia en el sector bancario desde que el gobierno tomó el control del Northern Rock Plc. en septiembre del año pasado.

"Por el momento es imposible calcular el costo total que tendrá esta operación para el contribuyente. Esa estimación demorará varios años", reconoció el subsecretario del Tesoro, Stephen Timms. Algunos expertos privados estimaron, por su parte, que el costo final para el Estado podría llegar a unos 140.000 millones de dólares. La ventaja de la participación estatal, replicó Timms, reside en que consolida la "robustez" y asegura la "prosperidad" del banco.

Esa frase fue interpretada como una confirmación de que, sin la ayuda oficial, el banco se encontraba al borde del colapso.

Los dos grupos habían tenido que unirse en 2008 para escapar al riesgo de quiebra, sobre todo del HBOS, que terminó el año con una pérdida de 10.700 millones de dólares después de haber cerrado el balance de 2007 con un beneficio de 5600 millones. El ex Lloyds TSB, por su parte, culminó 2008 con un superávit de 1155 millones de dólares, cifra que representa un retroceso de 75% con respecto a los 4640 millones de dólares de beneficios que había tenido en 2007.

Esa fusión tuvo al parecer un efecto profundamente desestabilizador para el Lloyds, según la opinión de medios bancarios y analistas de la City. La prueba, dicen, es que 83% de los activos tóxicos asegurados por el Estado provienen del portafolio de HSBO.

"Las cuentas [del HSBO] incluyen más activos tóxicos de lo que alguien podía imaginar. Es un banco basura", aseguró Alan Beaney, ejecutivo de Principal Investment Management.

77%

Participación actual

* El Estado británico amplió su participación en el Lloyds Banking, que se eleva a 77% si se tienen en cuenta las acciones especiales.

367.000

Millones de dólares

* Es el monto de los activos tóxicos asegurados por el Estado británico.

75%

Límite de acciones

El gobierno británico no desbordará ese límite para evitar una nacionalización de facto

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