Su grupo de asesores, un crisol de intelectuales

Combina la fidelidad y la experiencia política
WASHINGTON.- En el gobierno de Barack Obama, el ala de la Casa Blanca donde trabajan los asesores más cercanos al presidente será un verdadero crisol intelectual, que podría hacerle competencia al gabinete ministerial como centro de poder.

Este anexo, popularizado por la serie de televisión The West Wing ("El ala oeste"), albergará a un equipo que combinará personalidades políticas con amplia experiencia en Washington y destacados asesores cercanos al futuro presidente que vinieron con él desde Chicago, como David Axelrod y Valerie Jarrett.

Obama y su jefe de gabinete, el ex representante de Illinois Rahm Emanuel, tendrán que lidiar con este vivero de talentos en su equipo de asesores políticos, redactores de discursos y abogados.

"El presidente se rodeó a propósito de personalidades que pueden expresar vigorosamente sus eventuales desacuerdos", destacó William Galston, del Instituto Brookings.

"Pero la forma en la que organizó la Casa Blanca sugiere que no tiene dudas sobre su capacidad de encontrar un punto de equilibrio en distintas opiniones e intereses", agregó Galston, quien también ha trabajado para la presidencia.

Antes de asumir, Obama había desestimado los temores de que su equipo sea demasiado heterogéneo o demasiado "Washington-céntrico" para comprometerse a un verdadero cambio. "La visión del cambio viene principalmente de mí. Ese es mi trabajo: proveer una visión en términos de hacia dónde estamos yendo y asegurarnos, entonces, de que mi equipo lo ponga en práctica."

Burbuja

Al reflexionar sobre lo que fue el gobierno de George W. Bush, Obama ha evocado el peligro de vivir en una "burbuja" aislada del mundo exterior que dependa de cortesanos hostiles a la idea de convertirse en mensajeros de malas noticias. Para reducir este riesgo, David Axelrod y Valerie Jarrett, en primera línea durante la campaña, continuarán haciendo la misma tarea en la Casa Blanca, con la misión de servirle a Obama como barómetros de la opinión pública.

La cara más visible del "ala oeste" será la de vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, quien combinará su encanto sureño y su férrea agresividad en el podio de prensa.

Entre los pesos pesados del equipo figuran además el consejero jurídico Gregory Craig; John Favreau, responsable del equipo encargado de redactar los discursos del presidente, y Christopher Lu, jefe de gabinete.

Los jefes de gabinete pueden terminar compitiendo por la atención del presidente con los influyentes asesores de la Casa Blanca. Es el caso de Lawrence Summers, director del Consejo Económico Nacional y coordinador de política económica de Obama, o Carol Browner, encargada de cambio climático.

"Todo depende de las relaciones que se establezcan entre los secretarios [ministros] y los funcionarios de la Casa Blanca", analizó Galston, al destacar que personalidades como la de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, no serán proclives a obedecer órdenes de asesores.

Pero, destacó, desde Franklin Roosevelt los presidentes estadounidenses han seguido la tendencia de acumular poder en la Casa Blanca para vencer las resistencias burocráticas de las secretarías.

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